Gilberto y Víctor Manuelle  se coronan con aplausos

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Santo Domingo.- Gilberto Santa Rosa y Víctor Manuelle hicieron historia la noche del sábado, al entrar al escenario del Palacio de los Deportes y entregar un espectáculo que duró casi tres horas y que mantuvo eufóricos a los miles de fanáticos que fueron a verlos cantar.

Ambos artistas se coronaron con aplausos y gritos, cuando entregaron más de 20 canciones de las más conocidas del repertorio de cada uno.

Ellos son una combinación perfecta, difícil de darse en otra pareja de artistas, pues han logrado una complicidad de maestro y alumno que deja a cualquiera atónito cuando uno se detiene a verlos cantar juntos.

El reloj corría y los gritos se oían por doquier, hasta que a las 9:43 minutos de la noche aparecieron en el escenario, Gilberto (vestido de negro)y Víctor (con traje gris) interpretando el tema “Canción de los soneros”.

Y así por un largo rato demostraron que el éxito de sus carreras se debe a que ambos dejan claro en el escenario que cuando un artista se despoja del ego las cosas se hacen mejor.

Se llevan muy bien en escena, se turnan el micrófono, bromean toda la noche, y lo más maravilloso es ver que cada uno de ellos hace coro mientras el otro canta.

Inician la velada recordando sus carreras en los 80 para Santa Rosa y 90 para Víctor Manuelle, y allí empieza una especie de “historia”, que el público vive de principio a fin. Víctor Manuelle, es el jevito bonito, al que las chicas gritan en cada uno de sus movimientos. Gilberto Santa Rosa es el veterano, el maestro, y el que tiene el truco, cosa que demuestra cuando se acerca al público y toma un ramo de flores que una fanática le entrega. Víctor, mientras tanto, toma agua de la botella de una fanática, se seca el sudor sensualmente y tira al toalla al publico, se come una paleta que llega de manos de una fanática, y da muestras de humidad ante sus seguidores.

“La historia cont inúa” es el tour que los trajo al país de la mano de la empresa Top Music y la Cervecería Nacional Dominicana.

Un momento de euforia se vivió cuando ambos inte rpretaron “La bilirubina”, de Juan Luis Guerra.