Entre tules de seda en tono rosado pálido, capas vaporosas y miles de cristales colocados artesanalmente, nació una pieza concebida para acompañar un momento que Giannina Azar define como inolvidable: la coronación de la dominicana Joheirry Mola como Miss Mundo 2026.
Para la diseñadora dominicana, la creación trascendió las pasarelas y los códigos de la alta costura.
El vestido que lució Joheirry el pasado domingo en Vietnam se convirtió, en sus palabras, en parte de un momento histórico para República Dominicana.
Visiblemente emocionada y orgullosa del resultado, Azar contó a EL DÍA los detalles de una pieza que fue concebida desde el principio para proyectar feminidad, elegancia y majestuosidad, sin restarle protagonismo a la mujer que la llevaría.
“Me siento muy feliz y halagada por la creación de este vestido para nuestra Miss Mundo 2026, Joheirry Mola”, expresó la diseñadora, al describir la inspiración detrás de la pieza como la historia de una princesa caribeña que sueña con conquistar el mundo.
El concepto se tradujo en una silueta de gran amplitud, construida en múltiples capas de tul de seda |rosado pálido, con una apariencia ligera y romántica.
El elemento de mayor impacto visual fue el bustier o corset, trabajado artesanalmente con cristales en tonalidad plateada.
La combinación buscaba crear un equilibrio entre suavidad y fuerza. El tul aportaría movimiento y delicadeza, mientras los cristales captarían la iluminación del escenario para darle luminosidad a cada paso de la dominicana.
“Desde el inicio quise que Joheirry se viera como una reina: femenina, delicada, luminosa y, al mismo tiempo, imponente”, explicó Azar.

Una pieza pensada para el escenario
El proceso creativo no se limitó a la elección de telas y aplicaciones. La diseñadora y su equipo tomaron en cuenta la silueta de Joheirry, su forma de caminar, la iluminación del escenario y la manera en que el vestido debía proyectarse tanto en las distancias cortas como frente a las cámaras y al público.
“Era fundamental lograr proporción, movimiento y presencia”, señaló.
El rosado pálido fue seleccionado para aportar suavidad y romanticismo, mientras el bordado plateado fue concebido para capturar la luz durante el movimiento.
El resultado fue una pieza de alta costura en la que el trabajo artesanal tuvo un papel esencial.
El diseño pasó por distintas etapas, desde el desarrollo de la propuesta y el patronaje hasta la construcción y ajuste del corset, las pruebas sobre el cuerpo y el bordado manual.
Cada cristal fue colocado cuidadosamente para construir la composición del diseño y conseguir el efecto de luminosidad buscado.
“Es de esas piezas en las que intervienen muchas manos del atelier y donde cada detalle exige paciencia, precisión y un nivel de terminación propio de la alta costura”, explicó Azar.

Miles de cristales y horas de trabajo
El vestido fue confeccionado en un delicado tul de seda rosado pálido, escogido por su ligereza, movimiento y apariencia vaporosa.
La pieza central fue el corset, bordado artesanalmente con cristales Swarovski en tonalidad plateada.
Las aplicaciones fueron colocadas a mano siguiendo una composición destinada a resaltar la estructura del corset y la silueta de Joheirry.
El contraste entre el tul, suave y etéreo, y el brillo de los cristales terminó de definir la identidad de la creación.
Más que una elección estética, para Azar cada elemento respondía a una intención: construir una imagen de reina que conservara la esencia de una mujer caribeña.

Moda dominicana en un momento histórico
Para la diseñadora, vestir a una dominicana en una noche de semejante trascendencia tiene además una dimensión que va más allá de la moda.
“Como diseñadora dominicana, me llena de orgullo haber podido aportar mi trabajo a un triunfo que celebra todo un país”, afirmó.
Azar considera que la presencia de Joheirry en el escenario internacional permitió también mostrar el talento de la moda dominicana y la capacidad de sus diseñadores para competir en grandes escenarios.
“Joheirry llevó nuestra bandera, nuestra belleza y nuestro talento ante el mundo”, manifestó.
La diseñadora entiende que el vestido terminó adquiriendo un significado propio. Ya no era solamente una pieza confeccionada en su atelier, sino parte de la imagen de una dominicana que, según sus palabras, llegó al escenario internacional con elegancia, seguridad y distinción.
Afirmó que hicieron un traje imperial, para coronar los sueños de reina, que viven en el corazón de una joven humilde, noble y educadora, que cree en la niñez, como futuro de su nación. Su elegancia, seguridad y distinción, la ayudaron, como herramientas para conquistar ese triunfo: sueños en rosa, con alma y corazón de mujer caribeña.
“Sueños en rosa”
En la concepción de Azar, el vestido representa los sueños de una joven que llegó a lo más alto de la competencia y que, desde su visión, conserva una conexión con valores como la humildad, la nobleza y el compromiso con la niñez.
Por eso, la diseñadora resumió la esencia de la creación bajo una expresión que reúne moda, identidad y simbolismo: “sueños en rosa, con alma y corazón de mujer caribeña”.
Y mientras los flashes captaban cada movimiento de Joheirry en Vietnam, detrás de aquella imagen había horas de diseño, pruebas, bordado y trabajo artesanal.
Para Giannina Azar, ese esfuerzo tuvo su recompensa en un instante preciso: ver a una dominicana coronarse como Miss Mundo 2026 llevando una creación nacida en su atelier.
“Ese vestido dejó de ser solamente una creación de moda: se convirtió en parte de un momento histórico para nuestro país”, concluyó.