Joheirry Mola: De pedir a agradecer, las misas que marcaron el camino de la nueva reina del mundo
- Antes de que existiera la certeza de una corona, hubo una fe inquebrantable, muchas oraciones, misas y una familia apoyada en Dios
Antes de iniciar su recorrido hacia la ciudad vietnamita de Nha Trang para participar en el Miss Mundo 2026, Joheirry Mola y su familia pusieron su camino en manos de Dios; y, al día siguiente de ganar la corona, sus padres y su hermano regresaron a la Parroquia Santa Mónica para agradecer, mientras esperan completar juntos una última promesa: llevar la corona a la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey.
Antes de que existiera la certeza de una corona, hubo una fe inquebrantable, muchas oraciones, misas y una familia apoyada en Dios que brindó todo el apoyo que necesitaba Joheirry para perseguir sus sueños.
Su madre Heiddy Domínguez, padre Jovanny Alejandro Mola Reyes y su hermano Freddy Alejandro fueron el primer círculo de apoyo de la dominicana a la que hoy el mundo aplaude como la "más bella del mundo" y que le entregó al país una corona que llevaba 44 años sin tener el sello "made in Dominican Republic".
La realidad en los certámenes de belleza es la falta de garantías, pues muchos pueden predecir, pero la certeza llega solo cuando se menciona el nombre de la ganadora y la familia Morla Domínguez estaba consciente de ello, como nos cuenta su madre Heiddy.

"No había garantías, resultados ni manera de saber hasta dónde llegaría aquel viaje, pero si había ilusión, nervios, meses de preparación y una familia que despidió a una hija que había trabajado incansablemente por lograr uno de sus grandes sueños".
Joheirry Mola Domínguez acudió junto a sus padres, hermano, familiares y un círculo pequeño de sus amigos a la parroquia Santa Mónica con una intención sencilla y profundamente familiar: encomendar a Dios el camino que estaba a punto de comenzar.
“La iniciativa nació de nosotros como familia y de la propia fe de Joheirry”, recuerda su madre, Heiddy Domínguez.
Pero hay una imagen de aquella celebración que permanece especialmente viva en la memoria de su madre, nos cuenta Heiddy Domínguez Morla, su niña hablando frente a todos con serenidad sobre su propósito y su fe.
Para sus padres, en aquel momento ganar no era lo esencial: “En ese momento la corona era secundaria; queríamos que viajara protegida, tranquila y sabiendo que, pasara lo que pasara, su familia ya estaba orgullosa de ella”.

Antes de partir
La despedida en Santa Mónica no fue el único gesto de fe antes del viaje, pues Heiddy nos cuenta que la familia también llevó la banda y la corona de Miss Mundo Dominicana a la Basílica para poner el camino de Joheirry bajo la protección de la Virgen para "después de eso, dejarla partir".
Desde República Dominicana, Jovanny Alejandro Mola Reyes y Heiddy Domínguez, junto a su hijo Freddy Alejandro Mola Domínguez, siguieron cada etapa del certamen con la sensación de acompañarla aun estando lejos, hasta que llegó el momento que cambió todo, ese instante en que escucharon el nombre de Joheirry.
Las palabras parecen quedarse cortas cuando su madre intenta reconstruir la escena, pues hubo lágrimas, gritos y abrazos.
Con emoción nos dice que cada integrante de la familia reaccionó de manera diferente, pero todos entendieron al mismo tiempo la dimensión de lo que acababa de ocurrir porque "ya no estabamos viendo simplemente un concurso".
“En ese instante dejamos de pensar en el certamen y simplemente vimos a nuestra hija lograr algo enorme por lo que había trabajado y luchado muchísimo”, relatan, ya que la joven a la que habían despedido con una misa regresaría convertida en reina.

Volver para agradecer
Antes de tenerla nuevamente en casa, la familia sintió que debía regresar al lugar donde había comenzado espiritualmente aquel camino y, aunque esta vez Joheirry no estaba con ellos ni tampoco iban a pedir, sus padres y su hermano regresaron a la Parroquia Santa Mónica al día siguiente de la coronación.
En la misa antes de partir Joheirry, a pesar de la fe, estaban cargados de incertidumbre, pero ayer domingo llevaban una emoción completamente distinta.
“Esta vez regresamos con el corazón lleno de agradecimiento. Ella todavía está lejos, pero nosotros sentíamos la necesidad de volver como familia”, explica Heiddy.
El gesto resume una enseñanza que, según la madre de la nueva reina, ha acompañado durante años a la familia Mola Domínguez: la fe no puede depender de que las cosas sucedan exactamente como se desean.
“Tener fe no significa que todo saldrá exactamente como queremos, sino confiar en Dios aun cuando no sabemos cuál será el resultado”.

Para ellos, nos cuentan, regresar después de recibir aquello que un día pusieron en manos de Dios era tan importante como haber acudido antes del viaje: “Fue nuestra manera de reconocer que no solo debemos acercarnos a Dios cuando necesitamos algo, sino también regresar a agradecer”.
Heiddy Domínguez está consciente de que, para su Joheirry, será un año de muchos retos y responsabilidades, pero sin importar lo que suceda ellos confían en la capacidad y educación que le brindaron a su hija, destacando que la educación de hogar y el amor de su familia son sus mayores fortalezas, "la historia apenas empieza".
"Nos queda pendiente nuestra segunda visita a la Basílica. Antes del certamen llevamos hasta allí la banda y la corona de Miss Mundo Dominicana cuando Joheirry todavía no sabía cuál sería el desenlace de su viaje. Ahora nuestra familia espera su regreso para volver al mismo lugar. Esta vez no llevaremos una petición, daremos gracias".
