Gestión transparente
Uno de los puntos más destacados de la actual evidente inconformidad de la clase media es la necesidad de una gestión transparente del uso de los recursos públicos, sobre todo para que no se repita un déficit en las finanzas del estado como el que habrá de resultar del ejercicio fiscal 2012.
En ese camino, el presidente Danilo Medina ha lanzado una iniciativa que sin dudas ha dejado a todos conformes. Se trata del llamado a licitación pública para la construcción de 10,000 aulas escolares puestas en las manos del Ministro de Obras Publicas, Gonzalo Castillo.
El Ministro, administrador probado, se ha acogido a una estandarización en el diseño, pruebas de costos de obras hasta llegar a parámetros de probada razonabilidad, y acude al método de sorteos, que en un accionar político, busca la mayor dispersión posible de los efectos económicos de las obras.
Ahora se tendrá que empeñar a fondo para asegurar que los contratistas beneficiados realicen cada construcción con la calidad requerida, en el tiempo dispuesto y dentro del presupuesto determinado.
Estos tres factores; calidad, costo y tiempo, han sido tres de las vías principales mediante las cuales algunos contratistas se han valido para estafar el Estado, y por ende, los contribuyentes.
Indistinto de si tendremos suficientes profesores con vocación, calidad y dedicación necesarias para aprovechar estas nuevas iniciativas a favor de la educación, o de que si el ministro Castillo deberá dormir en lo adelante como la guinea, con un ojo abierto todo el tiempo para acechar los depredadores que puedan querer el regreso a viejas prácticas con las obras públicas, la iniciativa de emprender las construcciones escolares, tanto en el fondo como en la forma, representan una ocasión auspiciosa, debido a la iniciativa del presidente Medina, así como por la ejecutoria de su Ministro.