Gane quien gane
Como los cometas, los días de elecciones vienen cada cierto número de años y vuelven a alejarse. Y cada dos o cada cuatro años los periódicos repiten los mismos titulares: Tantos millones de electores van hoy a las urnas, RD elije hoy nuevas autoridades, Todo listo para votar, y así por el estilo.
Para los que debemos escribir una columna periodística todos los días, el desafío es mayor, sobre todo si no queremos caer en repeticiones. Por ejemplo, aquí estoy hoy, frente a mi computadora y sin tema para llenar mi espacio.
Permítaseme, entonces, llover sobre mojado e insistir una vez más en recordar a todos los que hemos votado, y también a quienes no lo hicieron, que nos asiste el derecho de reclamar a los funcionarios electos el cabal cumplimiento de sus obligaciones, con estricto apego a la ley y a los principios éticos fundamentales.
Hagamos saber a los candidatos que resultaron electos que lo que ha sucedido con los comicios es, sencillamente, que les hemos dado un mandato para administrar el país, pero que el país sigue siendo nuestro, y que ellos, los candidatos electos, han aceptado ese mandato para ser servidores nuestros, como si dijéramos para ser nuestros empleados y nosotros sus jefes.
No olvidemos, pues, nuestro papel. Somos supervisores y nos toca el deber de vigilar a los que están ahí puestos por nosotros para servirnos a nosotros. Eso es así ahora, será así el mes que viene y así será también todos los días hasta que termine el período constitucional que ahora se inicia. No lo olvidemos y ejerzamos siempre, gane quien gane, nuestros derechos de vigilancia, de reclamo, de exigencia.