Gabinetes especiales

Todo puede ser un gran desafío en tiempos como estos. Los precios de los alimentos desafían la racionalidad; los derivados del petróleo han iniciado una escalada que de mantenerse se convertirá, sin duda, en un elemento multiplicador de la carestía; mucha gente ha estado concentrada en sus hogares y esto ha implicado una reducción en algunos de sus renglones de gastos, pero un aumento en el consumo de alimentos de esos que se preparan en casa.

El resultado ha sido una significativa sensibilidad ante cualquier movimiento al alza en los precios de aquello que se utiliza para comer en familia.

Durante el tiempo desde que se instaló la administración del presidente Luis Abinader hemos visto la atención excepcional dedicada a la política de salud y al turismo, en cada uno de ellos por razones distintas.

La alta prioridad alrededor de la salud se explica por la amenaza que se cierne sobre la población con motivo de la pandemia; con el turismo, porque es un renglón de la economía dominicana responsable de un alto número de empleos, por el impacto que tiene en otras actividades productivas y por lo que representa como fuente de divisas.

Una de las primeras decisiones en relación con el turismo consistió en la creación de un gabinete especializado y lo mismo ocurrió en el área de la salud. Ahora ha sido creado, mediante el decreto 65-21, un “gabinete agropecuario” del que formará parte el presidente Abinader.

Con tal de que sea un instrumento eficaz como lo han demostrado los dos referidos, bienvenido sea.

Si hoy carecemos de turistas en abundancia no ha sido por falta de la debida diligencia; si más gente de lo que parece razonable enferma de coronavirus esto no puede ser atribuido a la falta de prevenciones y atenciones, más bien a los desafíos irresponsables.
Si en el área de los alimentos se actúa como en estas dos, ¡enhorabuena!