Fuerzas Armadas y Policía Nacional
Como en cada campaña, grupos políticos han querido arrastrar a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional a las diatribas de la campaña.
Sin embargo, cada intento ha servido para demostrar que en el país no se ha detenido el proceso de democratización y profesionalización que se inició en los cuerpos castrenses en 1978.
Estamos, sin dudas, frente a unas Fuerzas Armadas y una Policía Nacional supeditadas al poder civil legalmente constituido y respetuosas del juego democrático.
En materia electoral nuestros hombres de armas se apegan a su condición de no beligerantes y de preservadores del orden público, especialmente durante el día de las elecciones.
Los cuerpos castrenses se han mantenido fuera del debate electoral, aunque algunos grupos han querido arrastrarlos.
Aunque la población ya lo da por entendido, los máximos funcionarios militares han proclamado su compromiso con el mantenimiento de la paz durante el proceso comicial y han reiterado su no beligerancia.
Queda claro que quien intente alterar el orden, se encontrará de frente a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, que en su rol de Policía Militar Electoral tendrán la responsabilidad de impedirlo y encaminar las acciones necesarias para que los responsables respondan ante la Justicia.
Los dominicanos hemos madurado. El día de las elecciones ya no constituyen traumas.
Quien no lo haya entendido quedará sólo, aislado y contenido por las autoridades.
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