Fuerte tensión en Bangkok tras ataques con granadas que causaron un muerto

BANGKOK. – Una fuerte tensión reinaba en Bangkok el viernes en la mañana tras los ataques con granadas que dejaron un muerto y 85 heridos, hundiendo más profundamente al país en la crisis política.

Una calma relativa se observaba en la entrada del barrio Silom, sector financiero de la capital tailandesa que en la noche del jueves vivió escenas de caos cuando cinco granadas fueron lanzadas al enfrentarse dos grupos, los camisas rojas y los progubernamentales.

Las ambulancias evacuaron a los heridos en una avenida donde podían verse manchas de sangre, zapatos y banderas tailandesas abandonadas frente a los edificios de oficinas y tiendas de lujo, no lejos de Patpong, el barrio de los bares y de la prostitución frecuentado por numerosos extranjeros.

Enfrentamientos esporádicos se produjeron luego entre los dos grupos, los "camisas rojas" decididos a derrocar al primer ministro Abhisit Vejjajiva y los "sin color", exasperados por un movimiento que se prolonga desde mediados de marzo.

El viceprimer ministro Suthep Thaugsuban informó inicialmente de tres muertos y 70 heridos, pero las autoridades sanitarias revisaron a la baja el balance, señalando una persona muerta, una tailandesa de 26 años.

Más de 80 personas resultaron heridas, entre ellas cuatro extranjeros, al parecer de nacionalidades estadounidense, australiana, japonesa e indonesia. El gobierno afirma que las granadas fueron lanzadas desde la zona controlada por los "rojos", atrincherados detrás de barricadas de neumáticos y bambúes en una amplia zona del centro de la ciudad.

Los manifestantes fueron categóricos al rechazar las acusaciones. "Tengo pruebas de que lo ocurrió anoche es obra del gobierno", afirmó Nattawut Saikuar, uno de los dirigentes de la oposición que rechazó "toda forma de violencia".

Desde hace varios días el país temía una nueva matanza después de la fallida tentativa de los militares, el 10 de abril, de desalojar a los "camisas rojas" de un barrio de la ciudad antigua. Esa operación castrense dejó entonces 25 muertos y más de 800 heridos.

La prensa del viernes describía una sociedad enferma de sus divisiones entre las elites de Bangkok -palacio real, magistrados, jerarquía militar, hombres de negocios – y las masas urbanas y rurales desfavorecidas.

"La realidad es que tenemos que vivir juntos, los 'camisas rojas', los 'camisas amarillas', los multicolores, los militares, la policía, las pretendidas elites, los oprimidos y los no alineados", escribe el diario en inglés Bangkok Post en su editorial. "De una y otra parte debe haber concesiones, de lo contrario, dentro de poco, el temido espectro de la guerra civil podría convertirse en realidad", agrega.

El viernes, fuerzas del orden y manifestantes intercambiaron apretones de mano y botellas de agua.

Las fuerzas del orden trataban de negociar un retroceso de las barricadas para despejar uno de los mayores cruces de Bangkok. Un líquido inflamable fue regado en la calle para proteger a los "rojos" de un posible ataque de las fuerzas del orden, situación evocada explícitamente el jueves por un portavoz del ejército.

El Palacio Real indicó que el rey pagaría los gastos médicos de los heridos y los funerales de la víctima. El soberano, Bhumibol Adulyadej, de 82 años, no ha intervenido en esta crisis a pesar de los insistentes llamados en ese sentido hechos por los "rojos".

La ONU llamó a autoridades y manifestantes a "evitar la violencia" y a esforzarse por resolver el conflicto "mediante el diálogo".

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