¡Fue terrible!: el testimonio de los aún damnificados del huracán David, a 47 años de espera por una vivienda
- Residentes de Los Barrancones recuerdan la fuerza del huracán, las pérdidas y las condiciones de precariedad que enfrentaron tras ser trasladados al sector
Santo Domingo, RD. – A 47 años del paso del huracán David por República Dominicana, residentes de Los Barrancones en Los Alcarrizos recuerdan la destrucción que dejó el fenómeno y las difíciles condiciones que enfrentaron tras ser trasladados a este sector como damnificados.
Sergio Roa era apenas un muchacho cuando David azotó el país. En ese momento, su familia vivía en La Ciénega a orillas del río Ozama y tuvo que refugiarse en una iglesia para protegerse de la fuerza del huracán que dejó a su paso más de 200 mil afectados y cerca de 2, 000 fallecidos.
“Nosotros vimos la fuerza del huracán, pila de mata en el suelo y, cuando fuimos a la casa, cogimos para arriba. El río se iba a llevar la casita”, recordó quien para ese entonces del 1979 era apenas un niño.

Después de la tragedia, su familia fue trasladada a Los Barrancones, donde, según cuenta, no había calles ni otras condiciones básicas. Con la promesa de que iban a recibir una vivienda y por la que él y otras 80 personas aún esperan recibir.
“Nos trajeron aquí. Aquí no había nada, más que estos barrancones. Nos dijeron que nos iban a sacar para una casita que hicieron ahí y nunca nos la dieron”, afirmó.

Eso fue terrible
Agustín Martich tenía 16 años cuando ocurrió el huracán. Recuerda que el lugar al que fueron trasladados estaba rodeado de monte y que las condiciones de vida eran muy precarias.
“Esto era desolado, todo era monte para allá y para allá. Nosotros en el medio de dos montes”, narró a El Día mientras mostraba su vivienda que comparte junto a su madre de 90 años de edad con quien ha vivido toda su vida y comparten el “barrancón” en el que han esperado por la vivienda prometida.

Para Agustín la vida no solo se ha quedado en aquella trágica historia, sino que con su esfuerzo pudo realizar estudios para hacerse cocinero y mejorar algunos detalles del barrancón que le fue asignado.
“Eso fue terrible. Bien terrible. Yo no quiero ver más nunca una cosa así”, reiteró Agustín Martch al indicar que tras la llegada a la zona las calles se convertían en ríos y que incluso se compartían los baños para decenas de familia.

También recordó que el río arrasó con numerosas viviendas y que, pese a la destrucción, muchas familias regresaron al lugar porque no tenían otra alternativa.
47 años esperando

Guadalupe Crisóstomo, de 78 años, también recuerda la fuerza con la que David golpeó la zona donde vivía.
“Dios se llevaba todo eso, todo el río, la cama, todo, volando cosas por el río”, relató.
Tras el paso del huracán fue trasladada a Los Barrancones, donde asegura que permanece desde hace 47 años.
“Dije: me van a dar mi casa y todavía estamos esperando. En el Ayuntamiento están todos esos datos míos todavía. Di mis 4,200 pesos, era lo que había que dar en ese tiempo, y todavía estamos esperando”, sostuvo.

Los que aún permanecen
Belkys Jiménez explicó que una parte importante de los residentes de Los Barrancones llegó al lugar como consecuencia de desalojos o situaciones de emergencia, con la promesa de recibir posteriormente una vivienda.
Según la estimación de quien también es presidenta del Club de Madres de Los Barrancones de los Alcarrizos, todavía unas 80 personas siguen siendo damnificados desde aquella época, razón por la que se le suministra tanto a ese grupo como a otros del sector raciones diarias de alimentos cocinados para apoyar con su sustento.

“Aquí mayormente quedan como unas 80 personas”, afirmó al explicar que esa demarcación corresponde a Los Barrancones Segundo, pero que aún hay otro poblado a tres calles más arriba nombrado Los Barrancones y donde también residen damnificados aún.
Belkys explicó que entre los residentes hay personas procedentes de sectores como La Ciénaga, Guachupita y Los Guandules.

Aunque algunos han recibido viviendas o apartamentos, Jiménez sostiene que todavía son muchos los que permanecen en el lugar.
“La mayoría de las personas que vinieron acá vinieron con la promesa de recibir la vivienda después. Y muy pocos la han recibido”, aseguró.

Una comunidad que aún necesita ayuda
Altagracia Mateo, quien llegó al sector siendo apenas una niña, recuerda que los primeros barrancones eran muy diferentes a los actuales y que las familias tenían que dividir los espacios con sábanas.

“Yo llegué chiquitica. Yo llegué de un año aquí. A mí me trajeron”, recordó.
A casi cinco décadas de aquel fenómeno, los residentes de Los Barrancones aseguran que las huellas de David permanecen no solo en sus recuerdos, sino también en la realidad de familias que todavía esperan una solución habitacional definitiva.
¿Cómo fue el huracán?
David, que dejó a más del 70 % del territorio dominicano sin energía, ingresó a suelo dominicano en horas de la tarde de aquel 31 de agosto de 1979 por la zona noroeste del país.
Los poblados de San Cristóbal, Peravia (Baní), Azua, Santo Domingo, San Pedro de Macorís, Higüey, La Romana, El Seibo y Monte Plata estuvieron entre las zonas más castigadas por este letal fenómeno atmosférico.

Y afectó a más del 23% de la población dejando más de 2 mil fallecidos y 200, 000 personas sin viviendas, así como zonas de cultivos devastadas y zonas francas afectadas.
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