Frente a una guerra de todos
El Plan Colombia, la instalación de una base militar norteamericana en esa nación suramericana y la guerra contra los carteles de narcotraficantes que libra el Gobierno de México en su territorio ha hecho que las operaciones de tráfico de droga se muden hacia las indefensas islas del Caribe.
Esa mutación ha encontrado a la República Dominicana sin suficiente equipamiento ni recursos para sumarse a una batalla que conlleva una inversión de cientos de millones de dólares al año sólo en Colombia y Venezuela.
A eso se le debe sumar la debilidad institucional del país, lo que nos convierte en un territorio todavía más vulnerable.
Se ha comprobado hasta la saciedad que la sociedad en su conjunto ha sido filtrada por el narcotráfico, no sólo las esferas militares o policiales, aunque en éstas se nota más porque son las instituciones llamadas a combatir ese mal.
Sin embargo, hay señales de aliento.
Se observa una verdadera intención de las autoridades dominicanas de darle el frente al problema usando los recursos con que cuenta.
En la cabeza del Ministerio Público no hay duda de su firme decisión de atacar al narcotráfico, determinación que ha encontrado eco en los despachos de los titulares de la Secretaría de las Fuerzas Armadas, la Dirección Nacional de Control de Drogas, la Marina de Guerra, la Fuerza Aérea, el Ejército Nacional y la Policía Nacional.
Se observa una decisión de darle el frente al problema y de hacer las profilaxis internas que sean necesarias.
La presente guerra es de toda la nación porque la salud de la sociedad misma está en juego.