Franceses salen a la calle para rechazar reforma de jubilaciones de Sarkozy
PARÍS.- Los sindicatos de Francia esperan este martes que más de dos millones de franceses salgan a la calle para rechazar una vez más la reforma del sistema de jubilación impulsada por el presidente Nicolas Sarkozy que prevé aumentar de 60 a 62 años la edad mínima legal para dejar de trabajar.
La jornada de protesta incluye una huelga en la educación, el transporte público, el transporte aéreo doméstico, los hospitales, el servicio de correos y el servicio audiovisual público, pero también en el sector privado, como los bancos y empresas como la petrolera Total.
A pocos días del inicio del ciclo lectivo en Francia, los docentes empezaron su huelga el lunes, para rechazar, además, el recorte de 16.000 puestos de trabajo en 2010 y 2011, tras los 33.400 suprimidos entre 2007 y 2009.
"Ya vemos que los trabajadores se están movilizado" para esta jornada, afirmó a la radio privada RTL el secretario general del segundo sindicato francés, la CFDT, Francois Chereque.
Unas 200 manifestaciones están previstas en diversas ciudades francesas.
Esta jornada de protestas coincide con la presentación, en la Asamblea Nacional (cámara de Diputados), del proyecto de reforma, uno de cuyos puntos claves es elevar de 60 a 62 años la edad mínima legal para acceder a la jubilación a partir de 2018.
El proyecto de reforma que defenderá en el hemiciclo a partir de las 15H00 locales (13H00 GMT) el ministro de Trabajo, Eric Woerth, involucrado desde hace tres meses en un escándalo fiscal, prevé elevar de 65 a 67 años la edad para cobrar una jubilación completa.
El gobierno de Sarkozy, para quien esta reforma es una "prioridad absoluta" de los 18 meses de mandato que le quedan, cuenta con que su adopción parlamentaria sea a fines de octubre.
Ello pondrá fin a una conquista social emblemática en Francia desde 1983, durante la presidencia de Francois Mitterrand.
El 73% de los franceses apoya la jornada de movilización, aunque el 65% se declaró resignado frente a una reforma que según el gobierno busca salvar un sistema amenazado por el aumento de la esperanza de vida y las consecuencias de la crisis económica.
Francia tiene más de 15 millones de jubilados.