Fobias sexuales (2 de 2)

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Las personas que padecen fobias sexuales no disfrutan de una sexualidad sana, pues este temor persistente, irracional y excesivo los lleva a evitar situaciones de las que se deriven sensaciones y experiencias sexuales.

Estas pueden llevar a fobias sociales que trastornan la vida cotidiana. Algunas de las disfunciones sexuales radican en alguna fobia. Continuando con las más encontradas:

Genofobia: miedo al encuentro sexual.

Heterofobia: miedo al sexo opuesto.

Filematofobia: pavor a los besos.

Gimnofobia o nudofobia: miedo a la desnudez propia y ajena. Puede basarse en la construcción idealizada de la belleza, que provoca disminución de la autoestima. La persona pide apagar la luz porque se avergüenza de su cuerpo.

Fobias puramente femeninas:

El vaginismo se puede catalogar como una fobia en la que se genera un miedo a la penetración, que provoca una contracción involuntaria de los músculos vaginales, que hace que la penetración sea insoportable.

Androfobia: miedo a los hombres.

Falofobia: pánico al pene (verlo o tocarlo).

Fobias puramente masculinas:

Eurotofobia: miedo a los genitales femeninos.

Venustrofobia: temor a las mujeres hermosas. Puede tener su origen en el rechazo de una mujer o en los abusos femeninos hacia un hombre.

Hifalofobia: miedo a tener una erección. El hombre que la sufre, evita cualquier situación que lo pueda excitar.

Medomalacufobia: pánico a perder la erección.

Cipridofobia: temen a las prostitutas o a contraer una enfermedad de transmisión sexual.

Es imprescindible destruir estas estructuras defensivas que son las fobias, para vivir plenamente su sexualidad.

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El Día

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