¿Fidelidad o masoquismo?
El boxeo profesional, a pesar de los tantos escándalos que se originan cada día dentro y fuera del cuadrilátero, se mantiene como uno de los deportes de más seguimiento a nivel mundial.
Es una especie de enfermedad incurable que se incrusta en los huesos del aficionado.
Miles de denuncias de todo tipo se han producido en las últimas décadas en contra del boxeo, sin embargo, todo queda en el olvido cuando cuando se anuncia la realización de un combate donde intervienen dos estelares.
Es lo que bien se podría llamar el síndrome masoquista del fanático, que se mantienen fieles, aunque saben a ciencia cierta que cada cierto tiempo son estafados por un boxeador que se tira a la lona, o por una pésima decisión de los jueces.
Sin embargo, hoy ese fenómeno se produce en casi todos los deportes, dado que el objetivo primordial es económico.
Por ejemplo, en estos momentos, la Federación Internacional de Fútbol está desesperada por los arreglos de partidos que se vienen efectuando en todas partes del mundo, algo que nadie imaginaba.
A pesar de eso, el fútbol, al igual que otros deportes, no sufre una mella en su popularidad.