Festejos 25 años boleros Peña de Tayron
Los 25 años de La Peña de Tayron fueron celebrados con gran regocijo por sus miembros en una fiesta para la ocasión en el Santo Domingo Country Club el día primero de este mes, en que las emociones fluyeron diluviales, y la célebre y encomiable fraternidad cohesiva de sus integrantes se expresó a raudales, compitiendo con el derroche de vocalización de varios boleros.
Luchy Vicioso, La Dama de la Canción, desgranó su impar interpretación, secundada por Niní Cáffaro, Expedy Pou y Fernando Casado, El Magistrado, artillados con sentidos boleros que respaldó Federico Marcos & Orquesta, en una boche de homenaje y gala del bolero, que La Peña de Tayron preserva como una especie en vías de extinción.
El discurso central de la festividad fue pronunciado por César Pina Toribio, uno de los tres primeros integrantes de La Peña de Tayron, junto con Luis Emilio Díaz Yapur (Tayron) y Reynaldo Pared Pérez.
César Pina reseñó el origen de La Peña, como presencias informales en la entonces tienda de discos de Luis Emilio Díaz Yapur, conocido como Tayrone, por su asombroso parecido físico y de color de piel con el actor hollywoodense Tyrone Power.
Relató cómo de presencias fortuitas a la tienda, se pensó en vez de estar parados frente al mostrador, sentarse, escuchar, conversar sobre vocalistas y compositores, para luego concertar disponer de un espacio, la oficina del apartamento donde operaba la tienda y residía Tayron, para disfrutar en condiciones óptimas, el protagonismo de vocalistas y compositores.
Así, describió César Pina, nació La Peña de Tayron, que devino no solo en congregar a los más reputados bolerólogos del país, sino a anudar nexos afectivos que con el decursar de un cuarto de siglo han devenido en familiaridad, hermandad, afectos muy hondos como indisolubles, forjados al socaire de la música, el bolero, sus grandes protagonistas, y la formación de vínculos afectivos verdaderamente encomiables, en una sociedad y un mundo caracterizados por el materialismo y la indiferencia al prójimo.
La fiesta conmemorativa de los 25 años de La Peña de Tayron fue una ocasión memorable no solo para celebrar el tiempo de su periplo, el cultivo del bolero, sino nuclear afectos indisolubles que restauran condiciones humanas en declive.
Y en ese universo, permiten considerar que contra todos los efectos corrosivos de las relaciones humanas de estos tiempos, el cultivo de un género musical que debiera considerarse por la Unesco como patrimonio de la humanidad, los valores humanos tradicionales hermosos, sobreviven a los disolventes contravalores de la ética, y proclaman que el espíritu icónico de la ‘belle époque’, prevalece incólume.
*Por Ubi Rivas