FBI arresta policías PR ligados a narcos
Washington.-Un total de 133 personas, 89 de ellas miembros de la policía y de las fuerzas armadas, fueron detenidas ayer en un vasto operativo contra la corrupción policial en Puerto Rico, informó el departamento de Justicia estadounidense.
Los arrestos se produjeron dentro de la operación Caseta de Vigilancia (Guard Shack), la más grande investigación de corrupción policial en la historia de la policía federal estadounidense FBI, según el comunicado del departamento.
El FBI desplegó 750 agentes en Puerto Rico para lograr los arrestos de las 129 personas, que enfrentarán cargos que van desde posesión de cocaína con intención de distribución hasta uso de arma de fuego mientras se cometía un delito relacionado con el tráfico de drogas.
Cuatro personas siguen siendo buscadas, indicó el departamento.
De los 133 detenidos, 60 pertenecen a la Policía de Puerto Rico, 16 a policías municipales, 12 al departamento de centros correccionales, tres a la Guardia Nacional de Puerto Rico y dos al Ejército estadounidense.
Otros ocho detenidos son ex agentes, uno es un funcionario de custodia de menores, otro pertenece a la Seguridad Social y los restantes son civiles.
El compromiso del departamento de Justicia de erradicar la corrupción en nuestros cuerpos de seguridad nunca ha sido más firme, dijo el fiscal general estadounidense Eric Holder.
Conforme a las acusaciones, los policías protegían actividades de narcotraficantes a cambio de pagos que oscilaban entre 500 y 4,500 dólares, dijo Holder. Las acusaciones se basaron en 125 operaciones encubiertas de narcotráfico que efectuaron agentes del FBI de julio de 2008 a septiembre del 2010, agregó.
Las acusaciones contra los detenidos incluyen 26 cargos de asociación ilícita para poseer más de cinco kilogramos de cocaína a fin de distribuirla, intento de poseer más de cinco kilogramos de cocaína a fin de distribuirla, y posesión de un arma de fuego durante la comisión de un delito por narcotráfico.
Los 77 policías acusados pertenecían a comisarías estatales y municipales de toda la isla, incluido un integrante del centro de vehículos motorizados del gobernador, según Luis Fraticelli, agente especial a cargo del FBI en Puerto Rico. Uno de los policías incluso confesó a un agente encubierto que había matado a un individuo, afirmó.