Fase dos apertura similar a tiempos previos al Covid-19

Novedad. La única diferencia es el uso de mascarillas. Quejas. Transportistas piden subsidio para poder mantenerse operando.

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A la avenida Duarte regresó el desorden vehicular y la aglomeración que le distingue.

SANTO DOMINGO.-Aunque el gobierno planifica aperturar en cuatro etapas la totalidad de la movilidad ciudadana, con el inicio de la segunda, no hubo diferenciación con los tiempos previos a la pandemia del Covid-19.

Atrás quedaron aquellos períodos de tiempo ubicados al inicio de la pandemia donde transitar por las calles de la ciudad de Santo Domingo era cosa fluida y agradable.

El inicio de la segunda etapa para la apertura gradual de la labor productiva en paralelo con la presencia del Covid-19 iniciada ayer, se caracterizó con mayores tumultos y personas que se trasladaron desde el interior del país.

El transporte interurbano se reactivó.ALBERTO CALVO

Aunque desde antes del inicio de la primera etapa de la desescalada, EL DÍA publicó reportes donde se evidenciaba la relajación de las medidas de prevención, fue este miércoles cuando, con el agregado de los buses del transporte urbano e interurbano, las calles volvieron a su ritmo previo al coronavirus.

Negocio que no renta
A pesar de lo anterior, los transportistas del área interurbana, clamaron por separado por un subsidio especial para solventar su sector. Aseguran que su negocio no es rentable pues, entre las medidas preventivas está la de ocupar los buses con el 60% de su capacidad.

“Yo vine de San Juan hasta aquí con siete pasajeros; a mi no me conviene y si el gobierno no le busca la vuelta, voy a parar mi vehículo porque así solo tengo pérdidas”, afirmó Wilkin López, propietario de autobuses.

Esto fue secundado por transportistas de Azua, Baní, La Romana y San Pedro. En el caso de la provincia La Altagracia, estos no iniciaron.

Atribuyeron la causa a que aún no se había completado la implementación un protocolo de seguridad sanitaria.

Volver a trabajar
Para Karina Tolentino, una empleada de bancas de lotería poder volver a trabajar significó un alivio.

“Estoy hasta el cuello con las deudas, estos meses he tenido que buscármela vendiendo chucherías desde la casa pero el dinero no rinde y eso me preocupaba”. Relató que a pesar de todo no llegó a estar “tan mal” porque solo invertía en comida. “Yo gracias a Dios tengo una casita que me dejó el viejo pero no me imagino como están los que tienen que pagar alquiler”.

A su vez, Mileisy Almánzar que se desempeña como gerente de la Asociación de Propietarios de Autobuses del Transporte Público (APTPRA), se mostró dispuesta a trabajar y convivir con el Covid-19.

“Las cosas no pintan bien ni en el negocio, ni en la salud, pero hay que trabajar, ya no podemos quedarnos de brazos cruzados”, dijo.

Desde ayer las microempresas de entre uno y diez empleados empezaron a laborar con todos sus trabajadores. Aquellas con colaboradoes entre once y cincuenta, lo hicieron con el 75% y las medianas y grandes con el 50%.

No obstante, el único elemento diferenciador con los tiempos previo a la pandemia del Covid-19, era el uso de mascarillas, algunas de las cuales estaban mal colocadas.

Las autoridades han insistido en la necesidad de tomar medidas de manera personal para evitar un rebrote de la enfermedad y una eventual saturación del sistema de salud.
La Organización Panamericana de la Salud sugirió a los gobiernos de la región a no abrir tan rápido.

Servicio al cliente

— Cortesía
Los empleados de bancos y supermercados han vuelto paulatinamente a recuperar la gracia que les distingue, suprimida al inicio de la pandemia por el temor general causado por el coronavirus.

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