Un microchip bajo la piel logró por primera vez administrar con éxito un medicamento.
Es un avance esperanzador para los pacientes que reciben inyecciones diarias y permitiría a los doctores ajustar sus dosis remotamente.
El coautor del estudio, Robert Langer, profesor de investigación de cáncer del Massachusetts Institute of Technology (MIT), habló de las bondades del producto.