Miércoles, 18 de septiembre, 2019 | 4:59 am

Familias y negociantes se endeudan hasta el cuello con los prestamistas

Argumento. Comerciantes aseguran falta de dinero para sustentar negocios y gastos familiares empujan al sistema informal. Alternativas. Banca Solidaria, otra fuente financiamiento asequible.

Pequeños  y medianos  empresarios son los más afectados por el crédito informal,  por elevados intereses de los préstamos  .  Elieser Tapia.
Pequeños y medianos empresarios son los más afectados por el crédito informal, por elevados intereses de los préstamos . Elieser Tapia.


SANTO DOMINGO .-“Con deudas hasta el cuello” es una frase muy común entre quienes salen de una deuda para entrar en otra, método este que utilizan decenas de amas de casa, comerciantes y emprendedores para sostener sus negocios, comprar medicinas o alimentos.

De acuerdo al informe Global Findex 2014 del Banco Mundial, en el país el 20.9% del 60 por ciento de las personas con préstamos lo poseen a través de un prestamista informal.

Este círculo inicia con préstamos familiares y al hacerse insostenibles las deudas migran al crédito informal, patrón ese repetido entre los consultados por EL DÍA.

Deuda quita sueño

“Yo casi no duermo, me acuesto a pensar cómo voy a pagar todas mis deudas”, lamenta Idalia Villa de 38 años, residente en Los Guandules, ama de Casa que se sostiene con la remesa que le envía su esposo de Estados Unidos.

Cuenta que comenzó a tomar dinero prestado a sus familiares para pagar la renta de su vivienda, hasta que consiguiera “algo de dinero”, pero no pasó, por lo que tuvo que tomar un crédito de 5,000 pesos a un prestamista de su sector.

“Yo cojo prestado para pagar y pago para coger, así llevó tres años, pero es la única forma de que puedo subsistir con esta situación”, aseguró Villa. Actualmente la deuda de esta mujer asciende a 250 mil pesos a tres prestamistas.

Situación similar sufre Nancy Candelario, comerciante ambulante de la avenida Duarte, de 48 años, quien expresó que las bajas ventas, sumado a las carencias económicas de su familia, le empujaron a tomar un crédito de pago diario.

“Tenía un hijo enfermo, tuve que usar dinero del negocio para llevarlo al médico y para seguir trabajando tomé prestado 5,000, por los que pago 250 pesos diarios durante 24 días.

Así mismo, Pablo Cuello sostuvo que toma prestado 10 mil pesos cada mes, por los que paga 500 pesos diarios, actividad que realiza desde hace 10 años para suplir su negocio de venta de frutas que traslada por distintas zonas del Distrito Nacional.

“Si no fuera por esos prestamistas ya este negocito se me hubiese caído, aunque en ocasiones la desesperación se apodera de mí cuando no tengo con qué pagar”, manifestó Cuello.

Marino Frías, residente en Villa Francisca, lleva ocho años invirtiendo en un negocio familiar con el dinero de los prestamistas, pero a veces pasa semanas sin pagar el préstamo.

“Esa gente son tus aliados si tienes para pagarles, pero si no les pagas a tiempo te amenazan y presionan”, señaló Frías.

Salir de la red

El salir de esta red para muchos tiende a ser difícil, algunos se ven a punto de perder la casas o los negocios y hasta deciden buscar otros métodos de financiamiento.

Tal es el caso de Luis Vicente, negociante, quien cuenta que tenía más de cinco años tomando prestado, hasta que calculó que sus ganancias eran para los prestamistas informales.

Así mismo, María Dolores Martínez, propietaria de un comedor en Villa Consuelo, tuvo que hipotecar su casa y casi perdió todo por los intereses.

Sector formal

— Financiamiento
En el país existen otras fuentes de financiamiento a los pequeños y medianos empresarios entre las que se encuentra la Banca Solidaria, la cual ha prestado desde 2012 al pasado mes 27,567 millones a 573,209 clientes.