SANTO DOMINGO.- Familiares de la niña María Isabel Reyes Castillo denunciaron que esta murió de un paro cardíaco debido a que no fue atendida a tiempo en tres hospitales a los que acudieron en busca de asistencia.
Explicaron que el sábado a las siete de la noche la niña presentó una fiebre alta, por lo que lo que acudieron al Hospital Rodolfo de la Cruz Lora, en el kilómetro 28 de la autopista Duarte, donde apenas le dieron un medicamento y de inmediato la refirieron al hospital Vinicio Calventi, de Los Alcarrizos, pero en este centro le dijeron que no la podían atender porque no tenían cupo.
Posteriormente, optaron por llevar la niña al hospital Marcelino Vélez, en Herrera, pero aquí tampoco la atendieron porque presuntamente no había pediatras porque era fin de semana.
Fabiana Reyes, tía de la ahora occisa, dijo que estuvieron dando tumbos por los referidos hospitales durante más de dos horas en busca de atención médica y que finalmente decidieron acudir a la Plaza de la Salud, a donde llegaron pasadas las nueve de la noche del sábado. A las siete de la mañana del domingo los médicos les informaron a los padres de la niña que esta había fallecido.
Pero la odisea de la pequeña no terminó ni con su muerte, se lamentó Fabiana, pues en la Plaza de la Salud le dijeron que para sacar el cadáver primero tenían que pagar RD$30 mil, suma que no tenían, ni ellos, ni sus familiares.
Eran las tres de la tarde del domingo y todavía la administración de la Plaza de la Salud se negaba a entregar el cadáver de María Isabel. Para que se la entregaran, sus padres debieron firmar un acuerdo de pago.
Yolanda Castillo, abuela, dijo que su nieta falleció por negligencia médica, porque si la hubieran atendido a tiempo en los hospitales a los cuales la llevaron inicialmente, probablemente esta no hubiera muerto.
Es injusto lo que hicieron con mi nieta, sino pierden tiempo, mi niña no muere, los médicos dijeron que la fiebre le provocó un paro y le afectó los pulmones, espero que la causa verdadera de la muerte sea notificada, exclamó sollozante doña Yolanda.