Falta de voluntad
El robo de los espacios públicos y su explotación con fines privados, para beneficio comercial, es una práctica muy recurrente.
Hay, incluso, negocios de expendio de bebidas alcohólicas que desafían a diario disposiciones del Ministerio de Interior y Policía y los cabildos.
Las calles son usadas de día como plazas de ventas; incluso por vendedores ambulantes de vehículos, que se adueñan de aceras, calles y hasta avenidas, ante la mirada indiferente de las autoridades.
De noche hay otra forma de explotación de los espacios públicos.
Se convierten en terrazas y espacios abiertos, controlados por colmados y centros de venta y consumo de bebidas alcohólicas, con fiestas sin control, música imprudente, más allá de la medianoche.
Ante los reclamos de los vecinos, tanto el Ministerio de Interior y Policía, como los cabildos, recurren a notificarlos, con supervisores acompañados por fiscales adjuntos, pero tan pronto dan la espalda, los negocios siguen operando.
Todo parece indicar que hay intereses poderosos, que disfrazan la solución de problemas de contaminación ambiental, robo del espacio público y abuso de poder con simples notificaciones que son burladas olímpicamente por los dueños de los establecimientos, para seguir operando.
Indudablemente que no hay voluntad de corregir este problema, que se agrava a diario.
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