Ex presos y opositores despiden a Zapata en funeral simbólico en La Habana
LA HABANA, Cuba.– Casi un centenar de ex presos políticos y opositores cubanos se congregaron en una casa del barrio de Centro Habana para dar el último adiós al preso político Orlando Zapata, fallecido el martes tras más de dos meses de huelga de hambre.
"Quiero con mi presencia cumplir con el hermano fallecido. No podemos ir a Banes (el pueblo donde será enterrado), pero de corazón estamos con él", declaró a la AFP Niurkis Rivera, uno de los participantes en un "funeral simbólico" en casa de Laura Pollán, líder del grupo Damas de Blanco, madres y esposas de presos políticos.
Sentada frente a una una fotografía de Zapata, colocada sobre una mesa forrada de blanco y adornada con un ramo de gladiolos rosados, Rivera es enérgica es su denuncia: "Como mujer, madre y esposa culpo de la muerte de Zapata a los hermanos Castro".
Con ella coincide la madre de Zapata, Reina Luisa Tamayo, quien en una grabación divulgada en el blog de Yoani Sánchez culpó al gobierno de "asesinato premeditado". En una nota difundida por la cancillería cubana, el presidente Raúl Castro "lamentó" este miércoles la muerte del preso político y afirmó que en la isla 'no existen torturados" ni ejecuciones. Carmelo Díaz, uno de los 75 disidentes condenados en 2003 a penas de hasta 28 años de prisión (53 quedan aún en la cárcel) dijo que a Zapata "prácticamente lo dejaron morir, en un acto atroz por parte del gobierno" para "dar escamiento a la sociedad civil". Zapata, un albañil negro de 42 años considerado "prisionero de conciencia" por Aministía Internacional, falleció en un hospital de La Habana por los efectos de la huelga de hambre que inicio en diciembre en protesta por las malas condiciones carcelarias, y será sepultado este miércoles en su pueblo Banes, 850 km al noreste de La Habana. "Estuve con él en la prisión de Guanajay (en La Habana), un hombre correcto, sencillo, comunicativo y muy radical en su ideario político y democrático", comentó Díaz, liberado en 2004 por problemas de salud. Zapata fue sentenciado a tres años de cárcel en 2003 en un proceso paralelo al de los 75 disidentes, pero luego recibió otras penas que elevaron su condena hasta 32, y es el primer opositor que muere en prisión en casi cuatro décadas. Entre quienes llegaron a casa de Pollán para firmar el libro de condolencias estaba el ex preso político Emilio Vegas, de 44 años, que lo conoció en una prisión de La Habana. "No sé cómo realmente pudo resistir tanto, apenas comía, sólo se alimentaba con lo que le llevaba su familia. A las 72 horas de que un recluso, ya sea político o común, inicia una huelga de hambre se le comunica al gobierno, esto quiere decir que ellos lo sabían y lo dejaron morir", explicó Vegas. Zapata "siempre fue un hombre muy contestatario al régimen penitenciario y al gobierno", agregó. Según los participantes, otros ex presos políticos y opositores fueron detenidos cuando se disponían a participar en el acto simbólico.