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Eugenio Suárez sólo sabe dar cuadrangulares

Agencias Por Agencias

EL venezolano Eugenio Suárez ha tenido grandes temporadas ofensivas en el pasado. Están los 49 jonrones que conectó en 2019, o los 34 bambinazos que disparó en 2018. Pero nunca el veterano antesalista venezolano se había sentido tan enfocado como ahora.

Eso volvió a quedar demostrado la noche del martes en el Yankee Stadium, cuando Suárez conectó un grand slam en el octavo inning para coronar un ataque de cinco carreras y guiar a los Diamondbacks a una victoria 7-5 sobre los Yankees.

Suárez lleva cinco hits en la temporada, y todos han sido cuadrangulares. También suma 11 carreras impulsadas. De acuerdo con Elias Sports Bureau, Suárez es apenas el tercer jugador en la Era Moderna (desde 1900) que ha tenido jonrones como sus primeros cinco imparables de una temporada, uniéndose a Rob Deer (1992) y Rodolfo Castro (2021)

¿Suárez planea mezclar algunos sencillos este año o solo buscará la barda?

“Si fuera así de fácil, tomaría todos los jonrones”, exclamó Suárez. “Pero no es fácil. Sé que todos mis hits hasta ahora son cuadrangulares, pero eso está fuera de mi control. Sólo salgo a tener los mejores turnos posibles y sin tratar de hacer demasiado. Sé que tengo el poder, sé que si hago mi mejor swing y le doy con el barril, tengo chance de pegar un jonrón — pero no salgo al plato con ese plan. Lo mantengo simple y sin forzar”.

Hubo un tiempo en el que Suárez sí forzaba demasiado. Fue al inicio de la temporada pasada, su primera en Arizona, cuando iba a cada turno tratando de dar un jonrón y de impresionar a sus nuevos compañeros.

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Eso resultó en unos primeros tres meses difíciles, y para finales de junio, cuando bateaba .196, los Diamondbacks tuvieron que considerar seriamente si debían designarlo para asignación.

Suárez trabajó intensamente antes de los juegos con los coaches de bateo Joe Mather, Damion Easley y Rick Short. Acortó su swing y tomó más prácticas contra una máquina de pitcheo de alta velocidad para mejorar el tiempo de reacción.

Encendido, Suárez no miró atrás y terminó la temporada con 30 vuelacercas y 101 remolcadas — y los Diamondbacks pasaron de pensar en dejarlo libre a ejercer su opción de contrato por US$17 millones para 2025.

Hasta ahora, ha sido dinero bien invertido. Su juego de dos jonrones ante los Cachorros el viernes ayudó a sellar una victoria por 8-1, y su cuadrangular de dos carreras el sábado en el noveno inning casi permite una remontada tardía para Arizona.

El martes, los Diamondbacks estaban abajo 4-2 ante los Yankees entrando al octavo. Con dos outs, las bases llenas y una carrera ya anotada, Suárez se paró en la caja ante Mark Leiter Jr.

“Sabía que con las bases llenas, no podía tratar de hacer mucho”, comentó Suárez. “Tenía claro que la carrera del empate estaba en tercera, así que sólo pensaba en tener un buen turno. Una base por bolas empataba el juego, un hit nos daba la ventaja. Quise tener un turno realmente bueno porque me habían lanzado muy bien todo el juego”.

Suárez buscaba un splitter de Leiter — y lo recibió. Lo mandó justo sobre la barda del jardín izquierdo para su sexto grand slam en Grandes Ligas.

“Fue un buen swing”, opinó Leiter. “Ese es mi splitter, y es el lanzamiento que iba a usar. Él hizo un gran swing. Lamentablemente, se fue”.

Los cinco vuelacercas de Suárez están empatados como la tercera mayor cantidad para un jugador en los primeros cinco juegos de su equipo en una temporada en la historia de Major League Baseball, solo detrás de Trevor Story (seis en 2016) y Larry Walker (seis en 1997), ambos con los Rockies.

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