EU incluye en su presupuesto armas dudosas

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Bloomberg News.-La administración Obama anticipa que las guerras del siglo XXI se librarán con menos botas en tierra y más aviones no tripulados (en inglés: drones) en el aire, mientras que el Pentágono continúa comprando armas del siglo pasado.

En el discurso sobre el Estado de la Unión el 12 de febrero, el presidente Barack Obama dijo que Estados Unidos ya no necesita desplegar decenas de miles de efectivos para ocupar países o responder a la amenaza en expansión de nuevos grupos extremistas.

Sin embargo, el presupuesto de defensa contiene centenares de millones de dólares para nuevas generaciones de portaaviones y aviones de combate “stealth”, tanques que hasta el Ejército dice no necesitar, y vehículos de combate demasiado pesados para maniobrar en las arenas del desierto o para cruzar la mayoría de los puentes en Asia, África o Medio Oriente.

“Hay una necesidad fundamental de mantener una conversación a fondo sobre qué fuerzas armadas necesitamos y qué deberíamos esperar que hagan”, dijo en una entrevista Andrew Bacevich, egresado de West Point y excoronel del Ejército que actualmente enseña en la Universidad de Boston.

Ante la ausencia de esa conversación, el Pentágono afronta la perspectiva de recortes automáticos por 500,000 millones de dólares en el próximo decenio, a partir del 1 de marzo, sin un consenso respecto de qué recortar.

La incertidumbre ha demostrado ser dolorosa para los contratistas del área de defensa, especialmente las empresas más pequeñas que no tienen asegurados acuerdos para los meses o años venideros.

Los contratos del Pentágono bajaron hasta 12,100 millones de dólares en enero, una disminución de 67 por ciento desde diciembre, según datos reunidos por Bloomberg, conforme los militares ajustaron el gasto anticipando los recortes que podrían llegar.

Estados Unidos gastó 689,000 millones de dólares en defensa en 2011, más del 40 por ciento de todo el gasto de ese tipo a nivel global en ese año, según datos reunidos por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo.

Según la Oficina de Contabilidad Gubernamental (GAO es su sigla en inglés) estadounidense, el Pentágono tiene registrados en sus libros proyectos de armas grandes por US$1,58 billón.

Entre éstos figuran un avión de combate F-35, que lleva siete años de retraso y está costando 70 por ciento más de lo planeado; el Buque para Combate Litoral de la Marina, aquejado por grietas, fallas y un precio que se duplicó hasta 440 millones de dólares cada uno; y tanques M1 que el Ejército no quiere.

Aunque los recortes presupuestarios se realicen, se pronostica que el gasto en defensa crecerá aproximadamente 2,4 por ciento anual hasta 2021, según la Oficina Parlamentaria de Presupuesto.

Los militares, la industria de defensa y sus aliados en el Congreso han declarado la guerra por los recortes automáticos al secretario de Defensa Leon Panetta, al general del Ejército Martin Dempsey, al presidente del Estado Mayor conjunto y otros dirigentes diciendo que destruirán las fuerzas armadas.

Si se recortan sus presupuestos, sostienen, se cancelarán despliegues de buques, se reducirá el adiestramiento, el mantenimiento se verá postergado, se retirarán contratos por armamentos y las fuerzas armadas serán incapaces de responder a contingencias.

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