Ética y viento

Elías Brache
Elías Brache.

“La República Dominicana que soñamos no se construye con discursos, se construye con personas que hacen lo correcto cuando nadie las está viendo.”

(Luis Abinader)

Recientemente, el presidente Luis Abinader encabezó el Tercer Congreso Nacional de Ética y Juventud. Allí, el jefe de Estado subrayó la importancia de valores como la honestidad y llamó a los jóvenes a ser guardianes de esta, declarando también que: “este gobierno tiene que diferenciarse en que cualquier acto de corrupción será combatido, llevado a la justicia sea quien sea”. Anunció, además, que en lo adelante será el propio mandatario quien presidirá el Sistema Nacional de Ética, una decisión acertada, pues hoy en día Luis Abinader no ha sido involucrado en temas de corrupción, y su imagen personal permanece inmaculada.

En temas éticos, mantener una imagen libre de controversias es vital; de lo contrario, nadie creerá que los esfuerzos de adecentamiento de la sociedad dominicana son sinceros.

La apuesta a los jóvenes es la correcta. De nuestra generación y la que nos precede, los fracasos son incontables. Es una pena que no pudimos aprender de experiencias previas y seguimos repitiendo los esquemas de mafias, componendas y, literalmente, asociaciones de malhechores. Resulta vergonzoso y doloroso cuando los involucrados han sido personas con las que habíamos interactuado y a quienes, incluso, considerábamos amigos.

Si a la próxima generación se la inculca, desde las aulas, la necesidad de actuar con apego a la ética, podríamos romper este círculo vicioso transmitido de generación en generación. Un ciclo que invita a buscar la vía fácil, las trampas, las tretas y las mentiras que no solo abundan en la política, sino también en el sector privado.

Podemos comenzar con cosas simples. El presidente Abinader expuso ejemplos de ética tan sencillos como el de no adelantarse -o colarse- en una fila, una acción simple que representa valores y respeto hacia los demás. Ciertamente, la construcción de una sociedad mas educada y consciente está en los detalles.

Siempre recordaré cuando llegó la edad de conducir vehículos y pensé en que tendría que contratar a alguien o enseñar yo a mi hijo menor. Lo cierto es que no fue necesario: la escuela donde estudiaba en Canadá, en combinación con el gobierno local, pagó todos los cursos y entrenamientos. Enfatizaron, con explicaciones claras y firmes, las consecuencias de conducir imprudentemente. ¿El resultado? Una mínima cantidad de accidentes provocados por jóvenes, menos dolor para las familias y menos gastos para los hospitales.

Ojalá se implementara ese programa en República Dominicana.

Mientras tanto, aplaudimos el precitado evento y esperamos que la próxima reunión convocada esté acompañada de medidas adoptadas contra aquellos que avergüenzan, irrespetan y abusan del privilegio de servir al Estado. Son muchos, y se ufanan de ello.

Evitemos que a la ética se la lleve el viento.

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Sobre el autor

Elías Brache

Vice canciller de la Republica, gerente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) y Cónsul General en la ciudad de Chicago, Estados Unidos de América.