Estudio y trabajo

El mundo global, a través de los censos y las mediciones económicas, puede adelantar soluciones de desarrollo que impacten el presente e incidan en mejores condiciones sociales, en el futuro inmediato.

Entre los factores que impactan positivamente en el desarrollo están la educación y la calidad de una economía nacional, que permita oportunidades de empleo y capacidad de inversión o ventanas de negocios a los capitales privados, foráneos o nacionales.

Un sector importante en este proceso son los jóvenes, una franja de la población comprendida entre los 18 y los 35 años.

En el país esa franja está compuesta por una impresionante cantidad que, según un informe de un organismo de las Naciones Unidas, no estudia y no tiene un trabajo remunerado.

Esa franja ronda el 25% de la población juvenil dominicana.

El problema es más complejo, porque muchos jóvenes que estudiaron y terminaron carreras universitarias tampoco tienen un trabajo remunerado; y si lo tienen, están empleados en un área ajena a sus estudios superiores, con un sueldo por debajo de sus capacidades.

La solución no está en salvar un sector del país.

El principio de la solución está en que estudien y luego trabajen, en ese orden; y que las oportunidades empiecen por ofrecer oportunidades a los padres de los jóvenes; y que de esa forma puedan costear estudios de calidad a sus hijos, con un techo seguro, salud y pensiones dignas, cuando lleguen al final de su vida laboral.

De otra forma estaremos moviéndonos en un círculo vicioso, totalmente perjudicial para el desarrollo del país.