Los viernes son los días preferidos por los hacedores de políticas públicas para dar malas noticias en el entendido de que se diluyen durante el fin de semana y los domingos o lunes son preferidos para informaciones.
Los encargados de prensa y relaciones públicas toman tan al pie de la letra esa máxima que casi todo el que aspira a lo que sea quiere que los periódicos, en el caso de la prensa escrita, le den un espacio en las ediciones de los lunes, y viven haciendo mediciones hemerográficas absurdas y hasta hacen reclamos o exigencias.