Según un estudio realizado entre 26,000 hombres, entre 1989 y 2005, los espermatozoides de los franceses se han reducido casi a la mitad en 16 años.
Está disminuyendo de manera significativa e inquietante la cantidad y calidad del esperma obligando a los matrimonios a recurrir a la inseminación artificial para asegurar la descendencia familiar.