Esperanza para el béisbol
En la pasada Serie del Caribe celebrada en Mayagüez, Puerto Rico, se debatió bastante sobre los efectos negativos que les están creando las Grandes Ligas a los torneos de béisbol del Caribe.
Las quejas salían como misiles enviados de todas las direcciones, hasta el punto que activaron al presidente de la Confederación de Béisbol del Caribe, Juan Francisco Puello Herrera, quien se notó muy comprometido por enderezar los entuertos, al igual que al boricua Lou Meléndez, quien es vicepresidente de operaciones internacionales de las Grandes Ligas, y fue quien firmó el último winterball agreement.
La realidad es que muchos de los ejecutivos de las Grandes Ligas desconocen ese acuerdo, por lo que están llegando prohibiciones de jugadores novatos a diestra y siniestra.
La primera medida que propusieron Puello Herrera y Meléndez luce esperanzadora y sensata, ya que consiste en que todas las ligas invernales presenten un pliego de demandas para enmendar el winterball agreement, que debe estar listo antes del 27 de febrero para presentarlo en una reunión convocada para el 27 de junio en Nueva York, donde participarán dos representantes de cada organización mayoritaria.
Es muy posible que no se consiga todo lo que quieren las ligas invernales, pero sí que se respete un poco más el acuerdo con las Grandes Ligas y se consiga una vía directa entre las organizaciones y las ligas caribeñas.
El torneo dominicano necesita que ese respeto llegue, ya que somos los que más talentos jóvenes tenemos para presentar.
En la temporada pasada la calidad descendió bastante en todos los torneos caribeños y eso se evidenció en la Serie del Caribe, que fue calificada por los entendidos como la más débil en la historia.
La realidad es que no se debe aspirar a que actúen las estrellas de G L, pero sí a los mejores prospectos.