Espeluznante

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Tuve que leer la noticia dos veces para creerla: un agente policial, guardián del orden y vigilante de la ley, penetró en una clínica y mató a balazos a un joven herido que estaba siendo asistido por los médicos del hospital.
Esta truculencia supera todas las demás, a las cuales, desgraciadamente, nos estamos acostumbrando.
¿Dónde estará el matador ahora? La pregunta no es ociosa, si tenemos en cuenta nuestra reiterada vocación de encubrimiento, sobre todo cuando se trata de miembros de la institución policial.
Hay que reclamar tanto a la Policía como al Ministerio Público que apliquen en este caso, con todo rigor, los procedimientos que manda la ley para evitar una impunidad que ofendería más, si cabe, a la ya muy lastimada ciudadanía dominicana. La opinión pública reclama ser informada paso a paso sobre el curso de este vergonzoso caso. Que esta vez, por lo menos, se la tenga en cuenta, y que al troglodita que hizo tan fácil demostración de ser un gatillo alegre más, se le imponga el castigo que se merece, y un chin más.