¿Especial o insensible?
La sociedad dominicana es única en su clase.
Muchos estudiosos de la conducta humana han conformado muchas teorías al respecto, pero todavía no han podido dar en el clavo.
Y es que aquí asumimos como normales acontecimientos que en otros conglomerados quedarían estupefactos e impactados.
Será por esa razón que el fenecido poeta René del Risco Bermúdez se atrevió a publicar que este es un país muy especial.
Muchos han tomado esa definición como cierta para actuar como chivos sin ley, haciendo cosas a todas luces incorrectas.
Otra motivación de lo especial que es el país radica en las tantas veces que se recurre a la improvisación para no cumplir con compromisos y obligaciones básicas.
En ese tenor, por ejemplo, no se justifica bajo ningún concepto que decenas de millones de pesos destinados a la construcción de los denominados multiusos deportivos estén en el limbo.
Ni siquiera los beneficiarios directos de estas obras han alzado su voz de protesta, porque al parecer ni a ellos les importa un carajo.
Y que la sociedad en general, que es la paganini de estos multiusos a través de impuestos, se trague la lengua como la cosa más normal.
Si no lo sabía, más de 40 obras diseminadas en todo el territorio nacional, cuyo costo supera los 150 millones de pesos, están abandonadas por completo. Si es así que este es un país especial, sencillamente deseo que sea común y corriente.