España: En el ojo del huracán (III)
Las ráfagas de desconfianza que azotan la madre patria no dan tregua. Las previsiones actuales indican que en España la recesión no terminara en el corto plazo, cosa que podría provocar la caída en default de la deuda, estimulando que la renta variable caiga entre un diez y veinte por ciento.
Estas protervas previsiones son por una muy buena razón. España en la actualidad tiene la mayor tasa de desempleo de las economías euro, así como una mayor deuda privada y pública que países que se han ido al traste, como es el caso de Grecia.
En el corto tiempo de gobierno que tiene el Partido Popular y Mariano Rajoy, el saldo hasta el momento es deplorable: huelgas generales, nuevos presupuestos, amnistía fiscal, prima de riesgo superior a los 400 puntos e incesantes críticas del PSOE. España tiene la responsabilidad ante sus compartes europeos de reducir el déficit público al 3% del Producto Interno Bruto para el próximo año. Asimismo, reducir el desequilibrio de las Comunidades Autónomas al 1.5% del Producto Interno Bruto para este 2012.
El pasado mes el poder ejecutivo aprobó el nuevo proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para este año, teniendo como eje principal la austeridad estatal, incluyendo un fuerte recorte del 16.9% en las cuentas de los ministerios; adicionalmente, el gobierno aprobó un nuevo recorte adicional de 10.000 millones de euros en el renglón de educación y sanidad, con la finalidad de cumplir con lo pactado con la UE.
Pero como si los mercados y agentes económicos se hicieran de la vista gorda ante las medidas de austeridad propuestas por el gobierno, la situación va de mal a peor: el ratio de deuda respecto al PIB supera el 50%, el precio de la vivienda sigue en caída libre superando el 15%, continuo aumento del nivel de impago en el sector inmobiliario, desempleo rampante, mercado poco competitivo, fuerte endeudamiento y poca voluntad de la Unión Europea para hacer frente al delicado escenario español.
Y no solo los mercados han respondido desconfiados, el pueblo representado por las dos mayores centrales sindicales del país: CCOO y la UGT, celebraron a inicio de mayo manifestaciones en más de 80 ciudades en rechazo de la reforma laboral y los recortes sociales en áreas tan importantes como la educación y la sanidad, bajo el lema Quieren acabar con todo: trabajo, dignidad y derechos.
Y que mejor fecha para reclamar los derechos que el día internacional del trabajo, el cual encuentra a España en su peor situación dentro del sector laboral, con una tasa de desempleo que ronda el 20% de la población económicamente activa, en términos brutos nos referimos a 5.639.500 personas que en la actualidad están buscando empleo, pero por las precarias condiciones económicas de la madre patria no han podido insertarse en el mercado.
Como si no fueran suficientes los recortes presupuestarios hechos hasta el momento, el presidente Rajoy ha comenzado el diseño del Presupuesto General del 2013, que contendrá medidas aún más austeras que la actual para reducir el gasto público, como es el aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Cada día se desmorona la confianza del pueblo depositada en las urnas a favor del Partido Popular. Los gobiernos carecen de una varita mágica para hacer los cambios necesarios. Y estos cambios son dolorosos y con un alto poder para erosionar la popularidad del gobierno de turno. La actual situación española es apremiante, siendo un país demasiado grande para quebrar y demasiado grande para ser rescatado, por lo que ahora más que nunca el gobierno debe abocarse a un verdadero cambio. El pueblo español necesita que Rajoy actué como un estadista, preocupado en la próxima generación y no en las próximas elecciones.