San Pedro de Macorís.-A cambio de que le aseguren diez pesos al final del día para la compra de detergentes y materiales gastables, el director de la escuela Luis Arturo Bermúdez, la más grande de esta ciudad, con 923 estudiantes, se ve obligado a dar entrada a vendedores ambulantes en ese plantel, arriesgando la salud y seguridad de los alumnos.
Esa dinámica refleja la precariedad con que se manejan las escuelas, ante la falta de una mayor inversión, y otra muestra es el progresivo deterioro de sus baños, la pintura de sus paredes y techos, que acentúan las filtraciones.
Los baños aquí son una bomba de tiempo, llevan más de diez años dañados. Enviamos un informe al Ministerio y no han hecho nada, comentó Guerrero. En esa condición se imparten allí tres tandas de clases diarias, la primera de Inicial a Octavo Grado.
Un 50% de las butacas del centro, ubicado en la calle Doctor Moscoso Puello del sector Miramar, están en franco deterioro, refirió Guerrero, al tiempo de explicar que ese fenómeno genera dificultades a los estudiantes, que en ocasiones tienen que sentarse en el piso.
La leche del desayuno escolar, luego de los rumores de intoxicación, fue suspendida hace más de 15 días y el espacio donde se almacena la misma no es adecuado.
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