Esconder la cabeza

Muchos dominicanos prefieren esconder la cabeza frente al gravísimo problema de la violencia que genera el narcotráfico.

Las matanzas por asunto de drogas se van convirtiendo en frecuentes.

La denominada “Matanza de Paya” estremeció a la población, pero esa no era la primera, aunque las otras habían pasado por debajo de la mesa.

Pero después de ese suceso han ocurrido varios más, siendo el más reciente la muerte de cuatro personas ejecutadas en Santiago y de otra asesinada en un parque de esa ciudad.

Pero esa misma semana desconocidos mataron a dos jóvenes y tiraron los cuerpos en la autopista que va a San Cristóbal.

Podríamos hacer una larga lista de ejecuciones con el sello de narcotráfico y del sicariato, un mal conexo al primero.

Los dominicanos no debemos simplemente ignorar lo que está ocurriendo, pues sus efectos negativos nos tocan a todos.

De expandirse, la violencia que genera el narcotráfico afectaría hasta las actividades económicas nacionales, pues no debemos ignorar que un país violento no resulta atractivo para el turismo.

Pero también provoca un daño social enorme, ya que nos pondría a vivir en una angustia permanente, porque en esas guerras entre capos caen muchos inocentes, como los dos niños que han caído abatidos en medio del fuego cruzado de las bandas.

Ocultar la cabeza sólo agrava el problema.

Veámonos en otros espejos o lo lamentaremos.