Escándalos tras escándalos

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El mundo de hoy está en crisis y nadie, absolutamente nadie, lo puede negar. Vivimos en una sociedad que está padeciendo profundísimos cambios y no podemos sustraernos a ellos.

Las personas conscientes no debemos extrañarnos de esta crisis en que vivimos y sabemos que la crisis afecta a todos los ámbitos de la sociedad: la familia, la educación, las instituciones, los grupos sociales, las iglesias, la sociedad entera en todo su quehacer.

Ahora bien, es verdad que nos hayamos sumergidos en una situación de crisis, pero no de tragedia.

Pero la experiencia nos dice que toda crisis sirve para acrisolar, para crecer, para liberar energías positivas.

La crisis implica transición y paso hacia algo diferente.

Hay que dar el paso a grandes cambios que requiere el mundo de hoy, sabiendo que todo paso conlleva riesgos y oportunidades.

Desde nuestro punto de vista existe la posibilidad real de construir una mejor sociedad, más justa y más humana.

Sin embargo, existe también el riesgo de que cada pueblo, cada sociedad se vea a sí misma como única salida y se auto-afirme contra los demás, perdiendo la conciencia de que todos y todas formamos una única y gran familia humana.

En todo este proceso debemos saber que si prevalece la continuidad se agrava la crisis y, lamentablemente, aparecerán elementos destructivos para la especie humana.

En cambio, si triunfa la novedad surgirá una nueva esperanza y se abrirán nuevos caminos.

Solo así se crearán las condiciones para que surja lo nuevo.

De aquí que esta reflexión que compartimos con nuestros lectores de EL DÍA es una invitación a superar los escándalos que a diario vivimos en esta sociedad dominicana y que todos y todas conocemos, pues se han convertido en el pan nuestro de cada día.

El hombre de hoy está confuso, eso es cierto. No sabe con exactitud qué hacer, hacia dónde ir, ni cómo actuar frente a lo que ocurre.

Estamos en una curva de la historia que no sabemos dónde nos va a llevar. Todo cambia y cuando las bases y los fundamentos de la estructura social están rehaciéndose es natural que haya confusión, se sienta uno incómodo y no sepa qué dirección tomar, al menos por un tiempo.

Hace falta tener mucha serenidad para no perder la cabeza.