Aunque es una herencia trujillista, favorezco que los eventos deportivos tengan dedicatorias especiales a personajes y acontecimientos.
Los atletas deben ser los principales receptores de esos homenajes, sin descartar a los propulsores y otros protagonistas.
Así, veo con buenos ojos la dedicatoria que cada año hace Rubén Cruz y su Festival Deportivo Semana Santa Hato Mayor que esta vez honra a Nilcia Reyes (baloncesto) y Danila Polanco (voleibol), dos verdaderas caballas.
En años anteriores se ha homenajeado a Héctor Romero, Evelin Carreras, Deyanira Pascual, Milton Pinedo, Faisal Abel, Alejandro Tejeda y Vinicio Muñoz, entre otros. Todos atletas meritorios.
Hay funcionarios públicos, empresarios, periodistas, dirigentes, etc., que también acumulan méritos para recibir un homenaje, porque desde sus posiciones, públicas o privadas, sin camisa de fuerza, coadyuvan al desarrollo y montaje de una actividad determinada.
Indigna la fiebre desatada por honrar a funcionarios que sólo han visto una cancha, o un play, cuando han andado en campaña.
Ah, Danila vino desde Estados Unidos, repleta de orgullo, a recibir su homenaje, no tuvo que enviar a un adlátere con un maletín.