Es tiempo de orar
Viendo el escenario en nuestra sociedad que no es más que un reflejo de cómo andan las cosas a nivel mundial, -salvo pocas excepciones- alzo mis ojos al cielo y digo .no es hora de lamentarnos, no es hora de perder tanto tiempo diciendo lo mal que anda todo es tiempo de orar.
Hemos visto como se han querido arreglar algunos de los males que nos afectan como país y por ende como sociedad, y de hecho se ha evidenciado cierta mejoría aunque los resultados no están a la altura de lo que necesitamos; pero también hemos sido testigos de cómo asuntos tan primordiales como los concernientes al rol de la justicia, nos mueve a desencanto, pues vemos como son liberados personas nefastas a la sociedad que tan pronto son insertados a la misma, cometen hechos aún más lamentables y de cómo este Estamento -tan importante para la nación- no ejecuta su rol en la misma dimensión para todos, siendo esto sumamente peligroso y decepcionante a la vez.
Me niego a decir que de nada vale que una parte de la sociedad haga bien su trabajo si la otra parte no lo hace también, pues ya he sido repetitivita en esto y conmigo todo el ciudadano consciente y que le duele su país.
Me niego a seguir diciendo que nosotros como ciudadanos tenemos una alta cuota de responsabilidad en todo lo que nos acontece, pues pareciera que estamos anestesiados, pensando que definitivamente lo que sucede a nuestro alrededor si no me afecta directamente, sencillamente lo dejo pasar-, sin ponernos a reflexionar que lo que acontece nos afecta a todos.
Definitivamente es tiempo de orar .pero hacerlo como lo hizo nuestro señor Jesucristo, quien para todo consultaba a su Padre, no confiando en su sabiduría. El conocía el poder de la oración. Orar es tener una plática con Dios, él nos insta a interceder por nuestros gobernantes, por nuestra nación y por nuestra sociedad.
Orar es involucrar nuestros designios con los designios de Dios, es demostrarle a Dios que no somos conformistas, que queremos que las cosas sucedan a la manera de Dios, pues en Él hay orden, equidad, sabiduría e ingenio.
Cuando oramos como verdaderos hijos de Dios, el Espíritu Santo nos responde, nos induce a actuar de forma razonable y nos da visión de lo que está bien y lo que no. Es entonces cuando entendemos que debemos luchar para que las cosas mejoren, pedir para que en lo que a nosotros respecta demos nuestra cuota de contribución sino haciendo contribuyendo a que se haga-.
No le dejemos nuestra sociedad a los enemigos de la paz, el bienestar y la tranquilidad de nuestro país, sean ellos de alto o bajo estrato social, pues los hay en ambas áreas; peleemos la buena batalla de la fe, reunámonos en familia, -orar se hace urgente-.
Pedir a Dios por nuestro país y nuestra sociedad, no es nada difícil es asunto de decisión!