Sábado, 19 de octubre, 2019 | 8:00 pm

¿Es Dios capaz de producir una biblia sin errores?



Uno de los argumentos utilizados por los detractores de la Biblia para quitarle autoridad es repetir que esta contiene errores, ignorando así la procedencia de su inspiración.

Distintos pasajes bíblicos, escritos por profetas, apóstoles u otras personas autorizadas por estos, afirman que los textos de este libro sagrado fueron completamente inspirados por Dios y guiados por el Espíritu Santo.

En esta quedó registrado, no lo que los autores querían, sino lo que Dios escogió para dar a conocer su voluntad.
Fueron inspiradas no solo las ideas, sino también las palabras, porque estas son el vehículo que llevan las ideas.

“Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas”, Éxodo 32:16.

Además, estos tenían cuidado de asegurarse en qué tiempo el espíritu de Dios les hablaba y escudriñaban las escrituras para asegurarse de estar en lo cierto. “Porque los profetas nunca hablaron por iniciativa humana; al contrario, eran hombres que hablaban de parte de Dios, dirigidos por el Espíritu Santo”, 2 Pedro 1:21.

Una vez entendido que la Biblia es inspirada por Dios y que sus escritores fueron guiados por el Espíritu Santo, podemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿Puede Dios cometer errores? o ¿es Dios capaz de producir una biblia sin errores?

La respuesta se la tiene que plantear cada quien, pero Lucas 1:37 lo resume muy simple: “Para Dios no hay nada imposible”.

Otro de los argumentos difundidos por los enemigos de la biblia es que esta contiene errores históricos y científicos; pero esto es totalmente imposible, porque de ser así no estaría calificada para enseñar asuntos de fe. Si Dios reveló en Miqueas 5:2 que Jesús iba a nacer en Belén, tenía que nacer en Belén. Cristo tenía que nacer en Belén para que se cumplieran las escrituras.

El carácter de la inspiración de Dios hizo que la biblia sea veraz y ausente de errores, por eso “es útil para enseñar, redargüir, corregir, instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto”, 2 Timoteo 3:16-17.

Senabri Silvestre

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