Era hora
El país no cuenta con un plan serio de mantenimiento de obras de infraestructura y los puentes de todo el país constituyen el mejor ejemplo, ya que son abandonados a su suerte y deterioro final.
Era hora de que repararan los puentes Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez, pero es alarmante el monto de la inversión que se hará.
Algo insólito, además, ocurre debajo y en el entorno de los principales puentes urbanos levantados sobre el río Ozama; y es que son ocupados desde hace décadas por numerosas familias, constituyendo verdaderos asentamientos urbanos informales, sin control, pero con servicios informales de agua, luz y muchos con servicios de teléfono y televisión por cable y parábola, talvez estos últimos son los únicos servicios que pagan.
En el caso de los vecinos que viven bajo el puente Francisco del Rosario Sánchez, el Ministerio de Obras Públicas plantea que habrá que reubicar a 40 familias o más. Estamos hablando de dotar de una vivienda digna a estas personas, que serán movilizadas o desplazadas del lugar donde edificaron casuchas y viven bajo la bendición de Dios y la vista ciega de las autoridades.
La medida deberá tener un alcance mayor, ya que de no dejarse una vigilancia permanente ese lugar volverá a ser tomado por nuevos vecinos a los cuales, llegado el momento, habrá que reubicar.
El asunto no revestiría mucha importancia si la inversión final, para la reconstrucción del puente Juan Pablo Duarte y el traslado de los moradores, no implicara la impresionante inversión de 400 millones de dólares, que serán pagados con impuestos de los contribuyentes, naturalmente.
Esperemos que esta ausencia de un plan de mantenimiento preventivo sea parte de lo malo que el Gobierno dice que va a corregir.
