Equidad política y empresarial
Las personas e instituciones con verdadera vocación institucional coinciden en que, tanto en la vida política como en la empresarial, los competidores deben ser tratados con equidad.
Quiere decir que, en igualdad de condiciones, solo el talento y el azar induzcan a mejores resultados.
Eso se pide, por ejemplo, en los torneos electorales.
Se reclama que el partido en el gobierno no se vea favorecido por administrar la cosa pública, sino por la simpatía que pueda granjearse y la capacidad de obtener financiamientos provenientes de empresas o personas que apuesten a esos proyectos.
Eso se llama equidad.
Pero igual se espera en el sector empresarial.
Es decir; que las condiciones del mercado estén creadas para que todos tengan la oportunidad de posicionarse o expandirse en virtud del talento y las buenas prácticas de cada empresa.
Todas las organizaciones, políticas, de la sociedad civil o empresarial, tienen la obligación de luchar por el principio de la igualdad de oportunidades en el quehacer político y en el ámbito privado.
Cualquier visión tuerta sería pura hipocresía.
