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Episcopado expresa preocupación por corrupción y advierte sobre clima de violencia que afecta al país

  • Los pastores de la iglesia católica recordaron que la corrupción trae consecuencias, especialmente cuando priva a los ciudadanos de servicios esenciales

Héctor Rafael Rodríguez, presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano
Héctor Rafael Rodríguez, presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano. Fuente externa

Santo Domingo. – La Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) llamó a la población a renovar el compromiso bautismal, al tiempo que expresó preocupación por los casos de corrupción que afectan al país y ante los desafíos que enfrenta la sociedad dominicana en el contexto actual, marcado, a juicio de los obispos, por las relaciones fracturadas y múltiples formas de violencia.

En la carta pastoral con motivo a la festividad de Nuestra Señora, los pastores de la iglesia católica citaron la violencia intrafamiliar, la inseguridad ciudadana, la discriminación, la difamación y el descarte de los más vulnerables, entre los retos que aún deben ser abordados en la República Dominicana.

“Basta con observar los medios informativos para constatar un mundo de relaciones heridas y fragmentadas en todos los niveles”, apuntó el episcopado.

En el documento titulado “Renovación y compromiso bautismal, desde una perspectiva sinodal”, el alto órgano religioso enfatizó que el pecado y la injusticia no tienen solo una dimensión individual, sino también social.

En este sentido, recordó que la corrupción trae consecuencias, especialmente cuando priva a los ciudadanos de servicios esenciales.

“Las manos manchadas por la corrupción han negado medicinas y derechos fundamentales a muchos enfermos, afectando gravemente la dignidad humana”, indicó.

Por tal motivo, exhortó al sistema judicial a actuar sin privilegios ni impunidad ante estos casos que han causado consternación y rechazo entre la ciudadanía.

“Que la mano de la justicia, sin privilegios para nadie, sepa sancionar de modo ejemplar a todos según el tamaño del daño causado a la sociedad por la corrupción”, señalan los prelados, destacando la necesidad de que el bien común prevalezca sobre intereses particulares.

Protección hacia el seno familiar

Los obispos también reafirmaron su defensa a la familia, situándola en el centro del compromiso bautismal y social, por lo que lamentaron las muertes por la violencia intrafamiliar, la delincuencia y la inseguridad ciudadana; así como el fallecimiento de jóvenes involucrados en el crimen y las drogas y las muertes en los accidentes de tránsito”.

“Muchas realidades familiares desgarran el corazón del ser humano, y evocan las lágrimas de Jesús ante la tumba de Lázaro para expresar su cercanía a quienes sufren”, añadió el episcopado.

Ante esta realidad, hizo un llamado firme a la protección de los niños, niñas y adolescentes, denunciando toda forma de violencia y exclusión, y exhortando a la sociedad a asumir una responsabilidad colectiva frente a estas realidades que atentan contra la vida y la esperanza.

Mayor diálogo

La carta del episcopado también destaca la importancia de la escucha y el diálogo como caminos para sanar las divisiones sociales, desde la perspectiva sinodal.

“El escuchar es fundamental para renovar nuestras relaciones”, afirman los obispos, advirtiendo sobre el uso deshumanizante de los medios digitales cuando se emplean para la violencia, el odio o la desinformación.

En contraste, exhortan a las personas a aprovechar las nuevas tecnologías “para difundir el bien, fomentar el diálogo, proteger a los débiles y promover la verdad”.

El episcopado también recuerda que el bautismo es el fundamento de una vida nueva que transforma las relaciones humanas y sociales. “Por el bautismo entramos en una nueva relación con Dios, con los demás y con toda la creación”, afirman los obispos, subrayando que esta relación está llamada a vivir en comunión, participación y corresponsabilidad.

Cuidado ambiental

Al referirse al medio ambiente, la Conferencia del Episcopado Dominicano recordó que la creación no puede ser vista como propiedad para explotar, sino como un don confiado a la responsabilidad humana. En ese orden, expresó preocupación por la contaminación, la acumulación de basura y la presencia masiva de sargazo en las playas, y promueve decisiones públicas responsables.

Los obispos invitaron al pueblo dominicano a renovar su compromiso bautismal a través de una doble actitud: la renuncia a toda forma de mal, violencia y corrupción, y el compromiso de vivir como hermanos, trabajando por una sociedad más justa y solidaria.

“Todos nos hemos bautizado en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo”, concluye la carta.

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