Entre tantas cosas que decirte… papá

miranda salcedo
Miranda Salcedo

Por: Miranda Salcedo Peña

Hay personas que transforman nuestra vida sin empeñarse en ello. Personas que, por más que no todo lo que hagan sea trascendental, aportan no un granito de arena, sino una gran montaña en el horizonte. Aquellas presencias hacen sentir cualquier lugar como un hogar; resguardado y seguro. Para mí, dicha persona es mi papá.

A pesar de solo tener dieciséis años, a medida que voy creciendo me doy cuenta de que ser un buen padre no es siempre estar accesible ni hacerlo todo bien, sino ser una persona omnipresente a la cual siempre puedas acudir y que esté ahí cuando más importe, como siempre lo ha estado mi padre en momentos devastadores de tristeza, miedo y estrés, demostrando el inagotable e incondicional amor que siempre lleva y me evidencia diariamente.

Subsisten memorias que con el tiempo han permanecido ilesas, así como largas pero simples conversaciones en casa, nuestros chistes malos en viajes o tu mala música sonando en el carro de camino a cualquier lugar. Como estas, tengo vívidos recuerdos de varias ocasiones en las que fuiste un refugio silencioso que me protegió ante una fuerte tormenta.

Papá, desde que tengo memoria siempre has sido mi mejor aliado y confidente, quien me ha apoyado en mis más grandes sueños, escucha mis buenas ideas y se ríe de las no tan buenas. Me has enseñado a ser valiente y disciplinada, a siempre luchar por lo que quiero, a nunca rendirme cuando las cosas se ponen difíciles y a siempre seguir adelante. No me lo inculcaste a través de pláticas o explicaciones; ver cómo te levantas al romper el alba o cómo hablas tan vehementemente de tu trabajo ha sido ejemplo suficiente para sembrar en mí perseverancia y hacerme reconocer el valor que tiene entregarse en su totalidad a lo que uno mismo se propone.

Por si te he fallado, papá, soy consciente de que me falta un largo camino por recorrer y disto de ser una hija perfecta. En ocasiones, actúo con insuficiente madurez, no estoy exenta de equivocarme y tiendo a no siempre valorar lo que recibo; pese a mis tropiezos, quiero que sepas que bajo tus enseñanzas me impulsas y motivas a ser mejor cada día.

Entre tantas cosas que decirte, hoy resalto el hecho de que me siento enormemente orgullosa de poder decir que soy hija de un hombre verdaderamente responsable, apasionado y trabajador, pero, sobre todo, tan presente como lo eres tú. Previo a ser mi papá, eres una persona con tus propias convicciones y luchas. De pequeña lo interpretaba como parte de tu fama; ahora comprendo que en ti hay una aspiración por ayudar a la gente. Por ende, me he dado cuenta de que tu impacto no solo ha sido en casa, sino también en la comunidad que nos rodea. Eres capaz de dibujarle una sonrisa a personas con una simple foto, así como de transformarles la vida en diversos aspectos a través de oportunidades y múltiples proyectos que aportan valor a sus vidas.

Hoy, en este día tan especial, no solo te celebro, sino que también le doy gracias a Dios por haberte puesto en mi camino. Pues viviste treinta años sin mí, pero yo no me imagino no tenerte en mi vida.

Feliz cumpleaños, Pa. Te amo como a nadie.

Etiquetas

Miranda Salcedo

Sobre el autor

El Día

Desde su fundación el 5 de marzo de 2002, el matutino EL DÍA se ha consolidado como uno de los medios de comunicación más influyentes de la República Dominicana. A través de nuestras ediciones impresa y digital, y con una fuerte presencia en redes sociales, hemos mantenido el compromiso de ofrecer una cobertura informativa veraz, ética y objetiva.

Nuestro diario fue fundado por Rafael Molina Morillo, un visionario del periodismo, quien lideró EL DÍA hasta su fallecimiento en a...