Entre deudas, pasajeros y sueños: dos motoconchistas que luchan por una mejor vida en Baní

  • Delquis y Nicolás transportan pasajeros en Baní con la esperanza de mejorar su calidad de vida.

Baní.- El servicio de transporte de motoconchos representa algo más que el traslado de un pasajero: constituye una nueva oportunidad para quienes, con esfuerzo, llevan el sustento a sus hogares y ahorran para mejorar su calidad de vida.

Entre deudas, pasajeros y sueños: dos motoconchistas que luchan por una mejor vida en Baní
Nicolás Melo concha en una ruta de Baní con la esperanza de cumplir el sueño americano.

El vaivén de los automóviles y el sol candente marcan el inicio de la jornada de Nicolás Melo, un joven oriundo de la provincia Peravia que brinda sus servicios en una parada de motoristas en busca del sueño americano.

Con la esperanza de pagar el préstamo de su motocicleta y ahorrar para "llegar al norte", el joven ofrece sus servicios desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde.

"Primeramente, deudas, porque yo todavía debo mi motor y segundo, de aquí es que yo me sostengo", expresó Melo, mientras permanecía sentado a la espera de clientes.

Los ingresos que percibe varían en función de la cantidad de pasajeros que transporta. Asegura que en una jornada regular gana mil pesos diarios, mientras que, cuando la demanda aumenta, el monto supera los dos mil pesos.

"Yo conché por varios años, me fui para Estados Unidos y volví"

Las largas horas de trabajo, los cambios de clima y las adversidades del día a día no son obstáculos para Nicolás Melo, quien aún permanece firme con su propósito de salir del país.

Sin embargo, a pocos metros de él, la historia de su compañero de ruta Delquis Guerrero es totalmente diferente: llegó del extranjero y trabaja por el futuro de sus hijos en su país de origen.

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Delquis Guerrero, motorista de la provincia Peravia.

"Yo conché por varios años, me fui para Estados Unidos, volví y ya tengo varios años conchando otra vez", explicó Guerrero, tras asegurar que su jornada laboral inicia a las seis de la mañana para sostener a su familia.

Contó a la reportera de El Día que cumple con el compromiso de trasladar a varios niños hacia el colegio y el campo de béisbol, pasajeros habituales que forman parte de su rutina diaria.

El dinero que percibe, afirma, lo destina a la educación de sus hijos y ahorra para seguir ampliando su patrimonio.

"Yo tengo un rancho, como uno dice, pero aspiro a hacer otro más, primero Dios. A mis hijos yo los estoy ayudando a estudiar y a todo lo que se pueda", precisó.

A pesar de que los ingresos que percibe un motoconchista son variables, Delquis aseguró que el trabajo constante y la disciplina marcan la diferencia.

"El concho es día a día, pero usted ahorrando, no importa que sea un peso o medio peso, sale a rumbo", aseveró.

Baní: sinónimo de cultura y limpieza

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Calles de Baní: señalizadas y limpias.

La provincia de Peravia no solo es conocida por ser la "capital del mango", sino también por la cultura de limpieza que se materializa en la pulcritud de sus calles y aceras.

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Rafael Guerrero, un conductor de guaguas que viajan al interior del país, precisó que la provincia se distingue por ser la mejor en mangos y pescados.

"Baní nada más es una sola familia. Nosotros nos llevamos bien casi todos, porque casi todos somos familia", sostuvo Guerrero, de 70 años de edad.

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Rafael Guerrero, chofer del expreso 26 en Baní.

La edad solo representa un número para Rafael, cuyas ganas de seguir sintiéndose útil en la sociedad son más grandes que cualquier estigma.

"Yo estoy trabajando dos días en esa guagüita, porque mis hijos me mantienen, me dan de todo. Tengo carro, tengo motor, tengo de todo… ya tú sabes y vivo contento en Baní", concluyó.

Sobre el autor

Keysa Leger San Pablo

Keysa Leger Periodista