La entrada al Salón de la Fama de Cooperstown depende de variados factores, incluida la suerte, “timming”, casualidad, oportunidad o como quieran llamarle.
Hay años en que la presencia de tres o cuatro súper monstruos lacera las aspiraciones de otros estelares que sin llegar al calificativo anterior, también reúnen méritos para ser inmortalizados.
Así lo vimos en 2015, cuando debutaron en las boletas Randy Johnson, Pedro Martínez y John Smoltz, electos del primer golpe, junto a Craig Biggio, exaltado en su tercer año.
Sin opción
Este cuarteto dejó sin opciones a otros hombres que también merecen un nicho en Cooperstown.
De la misma manera, hay ocasiones en que no son elegibles aún esas súper leyendas, lo cual beneficia a algunos que de otra manera no hubieran podido vencer esa competencia, como pasó en el 2012 con Barry Larkin, único exaltado en ese año, con números buenos, pero no extraordinarios.

La próxima clase de 2016 podría ser una de esas que abre las oportunidades.
Como apuesta segurísima debutará en las boletas Ken Griffey Jr., un hombre que en 22 campañas despachó 630 jonrones, impulsó 1,836 carreras, ganó diez Guantes de Oro y asistió a 13 Juegos de Estrellas. Otro que llega por primera vez es Trevor Hoffman, primer relevista que superó los 601 juegos salvados, segundo de todos los tiempos detrás de Mariano Rivera (652), con una efectividad de 2.87 en 1,035 partidos.
Fuera de esos, nadie de la clase 2016 luce con posibilidades reales de llegar algún día a Cooperstown. Es entonces podrían elevarse las acciones de Mike Piazza o Édgar Martínez, quienes llevan ya varios turnos sin recibir la ansiada llamada de felicitación.
Piazza es el cátcher más ofensivo de la historia y Martínez el bateador designado por excelencia, mencionado por los propios Pedro Martínez y Randy Johnson, elegidos a Cooperstown, como el hombre más difícil que enfrentaron en sus brillantes carreras. Si este dúo no consigue el pasaje a la inmortalidad el año próximo, podrían ver sus posibilidades disminuidas a partir del 2017, donde comenzaría una verdadera avalancha de grandes nombres, muchos de ellos latinos, algunos de ellos polémicos.
Vlad y Manny
Los dominicanos Vladimir Guerrero y Manny Ramírez aparecerán ese año en la boleta, aunque el segundo, suspendido dos veces por consumo de esteroides, seguirá el mismo camino que hasta ahora han recorrido Barry Bonds, Roger Clemens, su compatriota Sammy Sosa o Mark McGwire.
También figurará el puertorriqueño Iván Rodríguez, el mejor receptor de la historia, con 13 Guantes de Oro y 14 Juegos de Estrellas.
Vizquel, tras la gloria
En 2018, Venezuela podría tener a su segundo miembro del Salón de la Fama, campocorto al igual que Luis Aparicio: Omar Vizquel, aunque tendrá fuerte competencia por la presencia en la boleta de Chipper Jones o Jim Thome.
Y en el 2019, el gran Mariano Rivera se unirá a Rod Carew como únicos panameños en Cooperstown.
La pregunta con Mariano no es si entrará o no. La pregunta en su caso, es si obtendrá el 100 por ciento de los votos, algo que nadie ha podido lograr.
* Por Jorge Morejón
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