Lunes, 24 de junio, 2019 | 8:13 am

Entidad lleva 52 años en RD dando ayuda a Nigua

Todo empezó por una solicitud de un religioso a la diplomática de Alemania

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Nigua, San Cristóbal.-Erika Van Almsick llegó a la República Dominicana junto a su esposo Helmut Van Almsick, entonces embajador de la República Federal de Alemania, en 1961, y desde ese mismo instante se trazó como objetivo ayudar a aquellos que más lo necesitaran.

La dama narró que hace 54 años, cuando visitó algunas comunidades de San Cristóbal, observó que había muchos niños con lepra, y lo peor era que no sabían ni leer ni escribir.

“Había mucho miedo en ese entonces, las personas no se sentían libres, y sentí el deseo de ayudar”, recuerda.

Así que ella empezó a ofrecer tímidamente algunas ayudas en materia de salud, sobre todo a los afectados de lepra y tuberculosis.

Así fue como nació la Fundación Dominico-Alemana, junto a un grupo de colaboradores que realizan una serie de aportes para desarrollar proyectos en el área de la salud y educación específicamente en Nigua, San Cristóbal.

Un golpe inesperado

En el año 1979 la nación dominicana fue golpeada por el huracán David de categoría 5 en la escala de Saffir-Simpson, uno de los fenómenos más mortíferos de la última mitad del siglo XX, dejando un saldo de cientos de muertos.

La República Dominicana no ha vuelto a ser tocada por un ciclón de esa magnitud destructiva.

El paso de este mortal fenómeno dejó muchos ríos desbordados, lo que provocó serias inundaciones. También gran parte del sistema vial fue destruido, colapsando a su paso puentes, carreteras, canales de riego y otras estructuras de comunicación vial.

Toda esta situación afectó drásticamente a la población, generando muchas necesidades en toda la nación.

Monseñor Emmanuele Clarizio (fallecido), exnuncio de Su Santidad el papa Pablo VI, durante esa época, le había solicitado ayuda a Erika Van Almsick, quien tenía el mismo rango diplomático de su esposo.

Van Almsick inmediatamente se trasladó hacia las zonas afectadas en San Cristóbal y detectó que enfermos de Hansen (lepra) habían quedado desprotegidos, por lo que inició gestiones para ir en auxilio de esas personas.

A través de sus diligencias, la también embajadora consiguió que el Gobierno del extinto presidente Antonio Guzmán donara unos terrenos para la construcción no solo del leprosorio que hoy está bajo la asistencia del Ministerio de Salud Pública, sino un pedazo donde se construyó la actual policlínica Nuestra Señora de las Mercedes, la cual en la actualidad asiste a 150 pacientes diariamente.

Más allá de la salud

Lo que empezó como una ayuda se convirtió en un gran proyecto personal para Van Almisick, que 50 años después agradece por haberla dejado ir en auxilio de aquellos necesitados del pan de la educación y de la salud.

“Para esa época empezamos por el colegio, que hoy día cuenta con mil 600 niños”, narra ella visiblemente emocionada.

Relató que al principio solo tenían una monja y 20 niños, todos hijos de los enfermos de lepra.

Tras el huracán, ella precisó que le pidió al secretario de Salud de entonces que le permitiera trabajar sin restricciones y con libertad, lo que le fue concedido ante la gran necesidad imperante en el momento.
“Allí faltaba de todo, hoy día eso ha cambiado.

Cuando miro hacia atrás me siento feliz. Todo lo que se ha logrado fue por la voluntad y la ayuda de algunos amigos que se pudo cambiar todo”, dijo la diplomática.

Carolin Pérez tiene una niña de tres años que asiste a la policlínico Nuestra Señora de las Mercedes, el cual cuenta con un área disponible para que los niños de la comunidad menores de cinco años puedan empezar a recibir la educación a nivel inicial.

“Yo tenía dos niñas aquí que ya entraron a la primaria. Me queda esta tercera y me siento muy satisfecha con todo lo que aprendieron las primera que estuvieron aquí y esta última.

Cuando salieron hacia la primaria ya estaban listas en su nivel educativo y les ha ido muy bien”, expresó Pérez, quien reside en el barrio Los Pozo de Nigua.