Entelequia anacrónica

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José Báez Guerrero

Trujillo aún vivía cuando unos muchachos deslumbrados por el marxismo y su dialéctica de origen hegeliana fundaron el MPD.

Opuestos al tirano y anhelando libertades, en sus inicios poseían un hado heroico. El lustro tras el ajusticiamiento fue traumático.

El proceso y evolución del MPD –confrontación o transformación— debía conducir a una resolución o síntesis, según el razonamiento marxista-leninista.

El apogeo de la guerra fría y la crisis de los misiles coincidió con nuestro accidentado tránsito de tiranía a democracia. Estos patriotas quedaron marginados, optando por más violencia.

Organizaron “comandos urbanos”, enviaron “lo mejor al campo”, siguieron tiroteando aun concluida la guerra del ’65 y hasta secuestraron al coronel estadounidense Crowley.

Entre ellos y ellas se picoteaban casi deportivamente, hasta por celos post-mortem. Algunos sobrevivientes, añosos y porfiados, se han enculillado porque llamé bandoleros y falsos héroes a los Palmeros, quienes asaltaron bancos y mataron guardias y policías para desarmarlos y aterrorizar.

La bancarrota moral e ideológica del comunismo aún la ignoran penosamente quienes preservan al MPD. ¡Virgen del Carmen, cuídame!

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