Santo Domingo.- La fecundidad en el país ya se sitúa por debajo del nivel de reemplazo, que se refiere al promedio de hijos que una mujer ha de tener para que el tamaño de la población se mantenga estable, pues la tasa cayó a menos de dos hijos por mujer.
Cuando se habla de nivel de reemplazo además del promedio de los hijos dependerá de la tasa de mortalidad, la migración y la proporción entre los sexos de los recién nacidos.
De acuerdo con la encuesta EnHogar-MICS 2025 de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), la tasa global de fecundidad en el país es de 1.97 hijos por mujer, una cifra inferior al 2.2 reportado previamente por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), lo que confirma una tendencia sostenida a la baja.
Crisis de fecundidad: no es falta de deseo, sino de condiciones
El informe “Estado de la Población Mundial 2025” del UNFPA publicado a mediados del año pasado, advertía que la verdadera crisis de fecundidad a nivel global no radica en el rechazo a tener hijos, sino en las dificultades que enfrentan las personas para lograrlo.
Entre las principales barreras se encuentran la inseguridad laboral, el alto costo de la vivienda y las limitaciones económicas. A esto se suman factores como enfermedades crónicas, dificultades para concebir, preocupaciones por el contexto global, incluyendo conflictos y degradación ambiental, y la falta de una pareja adecuada.
Menos hijos, pero con profundas desigualdades en RD
Aunque la fecundidad promedio ha disminuido, hay diferencias marcadas entre grupos sociales, con un promedio de 2.70 hijos en las mujeres del quintil más pobre, mientras que las del quintil más rico registran 1.52 hijos.
Asimismo, en zonas rurales la tasa se sitúa en 2.03, ligeramente superior al 1.95 en áreas urbanas, lo que evidencia cómo la pobreza y el territorio continúan siendo factores determinantes en la maternidad.
Esta baja fue prevista por el asesor demográfico de Profamilia, Frank Cáceres, quien recordó que en la década de 1960 las mujeres dominicanas tenían en promedio ocho hijos.
Sostuvo que este cambio ha venido acompañado de una transformación en el calendario reproductivo, con una reducción de los embarazos en adolescentes y una mayor postergación de la maternidad hacia edades más avanzadas.
Según Cáceres, la participación de adolescentes en la fecundidad total ha disminuido de cerca del 20% a finales del siglo pasado a alrededor del 15% en los últimos años, mientras aumentan los nacimientos en mujeres mayores de 30 años.

Embarazo adolescente sigue siendo un desafío
Pese a la reducción general de la fecundidad, el embarazo adolescente continúa siendo una problemática relevante, con una tasa se mantiene en 46 nacimientos por cada 1,000 adolescentes de 15 a 19 años, con diferencias entre regiones.
Mientras regiones como Cibao Sur registran 29 nacimientos por cada 1,000 adolescentes, Enriquillo alcanza 81. Además, el 15.9% de las mujeres entre 20 y 24 años tuvo su primer hijo antes de los 18 años, y el 12.2% inició su vida sexual antes de los 15.
Uso de anticonceptivos y brechas en planificación familiar
Sin embargo, este cambio convive con retos estructurales como el alto número de cesáreas, el embarazo adolescente y las brechas en el acceso a anticonceptivos, siendo que cuatro de cada 10 mujeres no usan anticonceptivos.
Magaly Caram, directora de Profamilia, indicó que persisten desafíos asociados a mitos culturales y desigualdades en el acceso a servicios de salud.
No obstante, señaló que República Dominicana presenta niveles de uso de anticonceptivos comparables con países desarrollados, lo que ha contribuido directamente a la reducción de la fecundidad.
Y es que, aunque el uso de métodos anticonceptivos modernos alcanza el 59%, la encuesta revela que el 39.1% de las mujeres casadas o unidas no utiliza ningún método anticonceptivo.
Este dato evidencia que, a pesar de los avances señalados por Profamilia, persisten barreras en el acceso, la educación sexual y la continuidad de los servicios de planificación familiar.
Cesáreas en RD: una de las tasas más altas de la región
El estudio también revela que el 68.2% de los partos en República Dominicana se realiza por cesárea, una de las cifras más elevadas de América Latina.
La práctica es aún más frecuente en el sector privado, donde alcanza el 87.9%, mientras que en el sector público se sitúa en 51.8%. Esta diferencia ha abierto el debate sobre la medicalización del parto y el acceso a prácticas obstétricas más equilibradas.
Uniones tempranas y lactancia materna
A pesar de la prohibición legal del matrimonio infantil, las uniones tempranas siguen presentes, ya que el 27.6% de las mujeres se unió antes de los 18 años, y el 9.5% antes de los 15, lo que se asocia con abandono escolar, embarazos precoces y ciclos de pobreza.
Aunque el 97.6% de las mujeres recibe atención prenatal calificada, las desigualdades persisten en el seguimiento postparto. Las mujeres más pobres tienen menor acceso a chequeos tempranos tras el parto en comparación con las de mayores ingresos.
En cuanto a la lactancia materna, solo el 22.4% de los recién nacidos es amamantado en la primera hora de vida, porcentaje que disminuye a 16.4% en casos de cesárea, lo que representa un reto para la salud neonatal.