La enfermedad trofoblástica gestacional, un conjunto de alteraciones que afectan el tejido encargado de formar la placenta durante el embarazo, puede presentarse desde formas benignas hasta tumores malignos, por lo que su detección y tratamiento oportunos resultan fundamentales para reducir complicaciones en la madre.
Una revisión científica realizada por Úrsula Guadalupe Rodríguez Mejía, docente investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de El Salvador, analizó 24 publicaciones médicas correspondientes al período 2001-2024, con énfasis en las manifestaciones, complicaciones y riesgos reproductivos asociados con esta enfermedad.
La investigación señala que la mola hidatiforme constituye la manifestación más frecuente de la enfermedad. Esta ocurre cuando el tejido que debería convertirse en placenta se desarrolla de manera anormal y puede presentarse en dos variantes: completa y parcial.
Uno de los principales signos de alerta es el sangrado vaginal, aunque también pueden presentarse un crecimiento uterino mayor de lo esperado, náuseas y vómitos intensos, anemia, alteraciones de la función tiroidea y preeclampsia.
Aunque la mayoría de los embarazos molares no son cancerosos, en determinados casos el tejido anormal puede permanecer después de su extracción y evolucionar hacia una enfermedad trofoblástica más agresiva.
Entre estas complicaciones se encuentra el coriocarcinoma, un tumor maligno que puede crecer rápidamente y extenderse hacia órganos como los pulmones, el hígado, el cerebro, la vagina y la pelvis. Sin embargo, la revisión destaca que esta enfermedad presenta una elevada respuesta al tratamiento con quimioterapia.
El estudio también identifica la mola invasora, que puede penetrar el músculo del útero y provocar hemorragias importantes, así como el tumor trofoblástico del sitio placentario, una variante menos común cuyo desarrollo suele ser más lento.
La investigación incluyó además casos poco habituales de embarazos molares en los que se logró la supervivencia de fetos, situaciones que, según los autores, requieren una vigilancia especializada debido a los riesgos que pueden surgir durante la gestación.
Los especialistas resaltan la importancia del control prenatal desde las primeras semanas del embarazo, especialmente ante la aparición de sangrado u otros síntomas fuera de lo normal. La evaluación mediante estudios médicos permite identificar tempranamente las alteraciones y establecer el tratamiento adecuado.
El seguimiento también debe mantenerse después de la atención inicial, debido a que algunas formas de la enfermedad pueden persistir o reaparecer. La atención especializada resulta clave para preservar la salud de la mujer y, cuando las condiciones lo permiten, sus posibilidades reproductivas futuras.