Energía y calor
Por nuestra ubicación geográfica el calor es un visitante recurrente, pero cuando el verano ataca encuentra a la mayor parte de la población sin poder hacer uso frecuente de los avances tecnológicos para contrarrestarlo.
Con el verano cada año aumenta la demanda de energía eléctrica, lo que eleva el déficit energético y el malestar ante los indeseables apagones.
Eso lo estamos viendo ahora. Un calor sofocante, acompañado de una molesta humedad, hace que la gente sufra aún más por la crisis eléctrica y que se aumenten los niveles de irritabilidad.
Ese problema se siente por igual en barrios pobres como de clase media, aunque en éstos últimos no se prendan velas ni se incendien neumáticos.
No ver salida en el horizonte a un problema ancestral provoca aún más desesperación.
El presidente Leonel Fernández reunió ayer a los equipos eléctrico y económico para tomar algún tipo de medidas, pero el país en su conjunto tiene que buscar soluciones estructurales.
Los parches han salido muy costosos y han terminado complicando aún más la situación.
Hay quienes le sacan provecho a la crisis y por lo tanto pudieran conspirar en contra de la solución del problema.
Habrá que tomar medidas extremas, pero el país no puede continuar expectante ante un problema que ha doblegado a la clase política y ha dejado enormes beneficios a empresarios que se aprovechan de las prácticas corruptas de algunos funcionarios públicos.
Empresarios y políticos perderán si finalmente aprietan tanto la tuerca que se pueda correr la rosca.
Hay que tomar las decisiones, pensando primero en la solución definitiva del problema y asumiendo que estamos frente a un asunto de seguridad nacional.