Encuestas, sustitutas de votos

Las encuestas son instrumentos científicamente adecuados para tomar decisiones que tienen que ver, fundamentalmente, con el quehacer social.
La democracia moderna se auxilia mucho de ellas para medir qué piensa o quiere la población.
Los medios de comunicación las utilizan con frecuencia para informar sobre tendencias o posiciones sociales en un momento determinado.
Hasta ahí las cosas marchan bien, incluso se puede aseverar que las encuestas son instrumentos que usados de manera adecuada pueden contribuir a fortalecer la democracia.
Sin embargo, bajo ninguna circunstancia las encuestas pueden sustituir el más representativo instrumento de la democracia: el voto.
La expresión popular directa se sobrepone a cualquier otro método de consulta dentro de un sistema democrático como el que vive la República Dominicana y el que deben practicar los partidos políticos.
La votación permite identificar con claridad las mayorías, pero también define los espacios de las minorías, que también requiere espacios de representatividad.
Preocupa la facilidad con que dirigentes políticos hablan de usar las encuestas para designar candidatos, eliminando así la posibilidad de que se produzcan choques de ideas.
Las preferencias no son estáticas, van cambiando, y esos cambios también los miden las encuestas. De ser por las encuestas Thomas E. Dewey y Hillary Clinton hubieran sido presidentes de Estados Unidos en vez de Harry S. Truman y Barack Obama.
Los partidos son los más llamados a practicar la democracia y defender los derechos de las minorías.