Encontrarte
Siempre nos comparamos con los demás. Y nunca vamos a ser como los demás. Creo que vivir a través de la vida de otros crea un eterno sentimiento de insatisfacción que no permite ver la realidad de cómo ser uno mismo.
No quiere decir que no tengas referentes, personas que admires y, al revés, que identifiques a las que ostentan lo que nunca te gustaría ser. Pero convertir eso en una comparación constante es un camino peligroso.
Desde que tenemos uso de razón estamos buscando algo. Y la búsqueda más maravillosa y complicada al mismo tiempo es encontrarse a uno mismo. Tomamos todos los atajos posibles cuando no queremos enfrentar las cosas.
Utilizamos las excusas más creativas cuando hay algo que no nos gusta de nosotros mismos que no queremos o no sabemos cambiar y, de nuevo, nos comparamos con otros en un intento de armar un ideal que al final simplemente no existe.
Y en todo este maremágnum de ideas, creo que todo es mucho más sencillo. Fluir. No darle vueltas a todo. No buscar respuestas a todo.
Que la vida te vaya dando las oportunidades de encontrarte. Lo hará. Soltar el control. No puedes manejar todo; acabarás agotado. Prueba y error. Si te quedas sentado esperando que lleguen las cosas, ahí te quedarás. Hay que actuar y aprender del camino y de los resultados.
En este trayecto llamado vida, es bueno ir agregando a tu mochila emocional y vivencial todo lo que descubras sobre ti. Te darás cuenta de que al final no eres como los demás.
Eres tú mismo, con lo bueno y lo no tan bueno. Sin embargo, el día que pongas la cabeza en la almohada y te sientas en paz, ese día habrás soltado todo lo que te impedía encontrarte. Y todo será más fácil.
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